En el extremo occidental de la Provincia de Salta puede visitarse el campamento de la mina azufrera La Casualidad, una experiencia inigualable que nos lleva a meditar sobre el país en el que vivimos y su historia. Durante unos treinta años, este pueblo pujante en medio de la Puna Salteña vivió de la minería y el ferrocarril.

Fundado en 1951, este pueblo estaba habitado por ingenieros, peones, expertos en minas, niños y mujeres; y contaban con una confitería, iglesia, un pequeño hotel, cine, teatro, oficina postal, canchas de fútbol y básquet, servicios de teléfono, gas natural, luz, agua corriente y red cloacal, además del acceso por ruta. Aunque casi tres mil personas nacieron, crecieron, se formaron y trabajaron allí, el pueblo cerró de forma prematura en 1979.

El pueblo de La Casualidad quedó completamente abandonado, y presenta una visión estremecedora.Gonzalo Juncosa Torino | Vía Salta

En este asentamiento se procesaba el azufre que se extraía de un cerro limítrofe con Chile, hogar de la bocamina La Julia. El Establecimiento Azufrero Salta trabajaba a pleno en los 60, con estaciones de Refinación, planta de Flotación y vagonetas que llegaban por el cable carril. Finalmente, a causa de cuestiones económicas el ministro Alfredo Martínez de Hoz decidió cerrarla a fines de los setenta. La mina se desmanteló y el pueblo fue abandonado; con el pasar de los años, también lo saquearon repetidas veces.

Hoy en día presenta un panorama estremecedor, rodeado de la magnificencia de la puna y sus montañas gigantes, los salares que forman mares blancos y oasis de agua dulce; la ciudad fantasma se encuentra en medio de la nada, acompañada únicamente por el viento.

Un alargado y fino hilo amarillo sobre las laderas es el único signo de que en alguna época pasó el cable carril volcando azufre como reguero, con algunos pedazos de cable, vagonetas caídas y una única torre de acero como ruinas de otras épocas. Calles vacías, casas sin techo y espacios abandonados; frente al pueblo fantasma, la planta está construida por hierros retorcidos, calderas y chimeneas.

El pueblo de La Casualidad quedó completamente abandonado, y presenta una visión estremecedora.Gonzalo Juncosa Torino | Vía Salta

Por dentro y por fuera, la capilla está completamente desnuda, con un gran tablón de madera apuntalado que hace de puerta, y una única cruz de madera que indica el lugar donde se alzó el altar alguna vez. La escuela cuenta solo con un aula vacía, la pizarra y un solo pupitre.

Para llegar, se debe salir desde Salta por la Ruta Nacional 51 hacia el paso de Sico, pasando por las localidades de Santa Rosa de Tastil, San Antonio de los Cobres y hasta Olacapato. Entonces se debe tomar la Ruta Provincial 27, con dirección a Tolar Grande para pasar por los salares de Pocitos y Del Diablo. Desde allí, se atraviesa el salar de Arizaro hacia el oeste, y luego el suroeste hasta que se encuentra la abandonada estación de ferrocarril de Caipé. Por esta misma ruta, hacia el sur y a 500 km de la ciudad de Salta puede encontrarse La Casualidad.

El pueblo de La Casualidad quedó completamente abandonado, y presenta una visión estremecedora.Gonzalo Juncosa Torino | Vía Salta