El sacerdote Agustín Rosa Torino recibió la pena de 12 años de prisión efectiva por la comisión del delito de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser ministro de culto reconocido en perjuicio de dos víctimas y por la comisión del delito de abuso sexual simple agravado por ser ministro de culto reconocido, en perjuicio de una tercera persona.

Así lo resolvió la Sala IV del Tribunal de Juicio integrada por los jueces Maximiliano Troyano, Norma Beatriz Vera y Roberto Faustino Lezcano, que además dispuso que el sacerdote sea alojado en la Unidad Carcelaria Nro. 1 del Servicio Penitenciario.

En 2017, una exmonja y dos exnovicios pertenecientes a la congregación Discípulos de Jesús San Juan Bautista denunciaron a su fundador, el sacerdote Agustín Rosa Torino, por abuso sexual. El religioso, que desde hace tiempo vivía aislado en una casa en las afueras de Salta, quedó detenido pero luego adujo problemas de salud y le otorgaron el beneficio de la prisión domiciliaria. Allí esperó el juicio en su contra, que se concretó entre junio y julio del 2021.

El cura Agustín Rosa Torino, acusado de abuso sexual\u002E (Web)

En la audiencia debate, el Tribunal precedido por el juez Maximiliano Troyano escuchó la declaración de las tres víctimas y a los testigos, muchos de los cuales también revelaron haber sufrido abusos por parte del Rosa Torino. Uno de ellos contó que las confesiones con el sacerdote siempre devenían en conversaciones sexuales. Otro relató que cuando se contagió de hongos, Rosa Torino le bajó los pantalones con la excusa de revisarlo. La denunciante Valeria Zarza, aseguró que dentro de la congregación eran comunes los juegos sexuales. Todos coincidieron en afirmar que dentro del instituto los tenían aislados y ni siquiera les permitían el contacto con la familia, incluso que les retenían sus documentos de identidad.

Entre los testimonios a favor estuvieron el de la monja Daniela María Olmos o “Madre María Luz” y el de psicóloga Eleonora Naranjo, a quien las víctimas acusaron de hacerlos pasar por loco y medicarlos. Ambas aseguraron que no tenían conocimiento sobre los abusos, incluso la Licenciada en Psicología argumentó que dos de los denunciantes tenían perfil fabulador. La monja, por su parte, dijo que las tres víctimas inventaban historias.

La hermana María Luz durante el juicio contra Agustín Rosa TorinoEl Tribuno | El Tribuno

Antes del alegato de la fiscal de Derechos Humanos, Verónica Simesen de Belkie, Agustín Rosa Torino decidió hablar frente al Tribunal para declararse inocente y desprestigiar el testimonio de las víctimas. Insistió en que no abusó de nadie y negó la existencia de los hechos denunciados. Aseguró que todo se trata de un complot en su contra. “Me dijeron pedí perdón y el perdón enaltece pero de qué pediré perdón si no existieron”, se defendió.

La defensa del religioso había pedido la absolución lisa y llana por el beneficio de la duda; también la absolución por prescripción de los hechos denunciados por Valeria Zarsa, la inconstitucionalidad del agravante planteado de ministro de culto religioso y también la imputabilidad.