En plena época de choclo, y con los primeros días soleados pero fresquitos, no hay nada mejor que una cazuela calentita llena de humita. ¡No te pierdas esta receta facilísima y tradicional!


El otoño en Salta normalmente se caracteriza por sus mañanas frescas, sus tardes agradables y sus noches frías. Nada mejor que pelar una mandarina mientras se toma un té calentito y se ve bajar el sol.

Si bien este otoño fue un poco atípico por los días grises y húmedos en la capital de la provincia, los cultivos de la temporada están más vigentes que nunca, entre los cuales se destaca el cultivo del choclo: tanto el blanco, favorito en Salta, como el amarillo, consumido en todo el país.

De esta verdura tan común viene la tradicional humita, conocida especialmente su versión en chala como símbolo de la provincia. ¿Quién visitó Salta y no probó la humita en chala? Un “must” del turismo gastronómico en todo el territorio.

Sin embargo, en esta nota no vamos a hablar de la humita en chala, cuya elaboración es lenta y trabajosa, sino de la versión más criolla, esa que se usa para dar de comer a varias bocas de manera rápida y efectiva: la humita a la olla.

Humita a la olla (Vía Salta)

¿Ya te tentaste? Esperá a ver lo fácil que es. Esta receta es para 5 porciones aproximadamente, aunque lo bueno es que un poco sobra.

Ingredientes:

  • 9 Choclos amarillos (ya que es el más consumido a nivel nacional, además de dulce, que es el toque que queremos darle)
  • 1 pimiento morrón mediano o grande (puede ser rojo o verde, o medio de cada uno)
  • 1 cebolla grande
  • ½ kilo de zapallo (cualquier variedad)
  • Azúcar
  • Pimentón
  • Albahaca fresca o seca –
  • Queso cuartirolo o de cabra cortado en cubitos

¿Te sorprende la poca cantidad de ingredientes que lleva? Eso no es nada comparado con la elaboración, que es tan sencilla y cuyo resultado final es tan gustoso.

  • Desgranar el choclo crudo con un cuchillo. Llenar un bowl mediano hasta la mitad con agua y lavar los marlos desgranados. Notarán que el agua comienza a adquirir un tono lechoso. Reservar.
  • Tomar el zapallo y rallarlo con la parte mediana/grande del rallador. Rallar todo lo que se pueda salvo la cáscara. Reservar.
  • Picar la cebolla y el morrón bien chiquitos, y reogar en la olla final en donde se va a hacer la humita. Recomendamos una olla mediana o grande. Tanto la cebolla como el morrón deben quedar bien cocidos, pero no quemados, atenti que no se sequen.
  • Mientras chequeamos que no se quemen ni seque el la verdura en la olla, ponemos los granos extraídos del choclo adentro de una licuadora o procesadora con un chorrito de leche o agua de marlo. Esto es para que no se rompa la licuadora, si vemos que no arranca, agregar un poco más de líquido, pero la idea es que una vez licuado quede relativamente pastoso, no líquido. Agregar dos cucharadas de azúcar y una de sal y un poco de albahaca, seca o fresca a gusto. Licuar.
  • Una vez que la verdura esté bien cocida, agregar dos o tres cucharadas de pimentón y revolver hasta que le condimento esté bien agarrado a la cebolla y el morrón.
  • Agregar la mezcla de la licuadora y un poco del agua de marlo y poner el fuego medio/bajo. Mezclar todo revolviendo siempre para el mismo lado, y cuidando que no se peque ni queme en el fondo. Dejar que se vaya cociendo por 10 minutos mientras revolvemos cada tanto para el mismo lado.

Es muy importante cuidar la mezcla, ya que en un descuido se puede pegar al fondo y arruinar nuestra receta. Si vemos que está demasiado espeso o que se quiere pegar, agregar un poquito de agua de marlo.

  • Después de 10 minutos probar la mezcla: si nos gusta más dulce, agregar 3 o 4 cucharadas de azúcar, si nos gusta intermedio, agregar sal a gusto y azúcar a gusto. Luego de ajustar un poco el sabor, agregar el zapallo rallado a la mezcla con un poquito más de agua de marlo y mezclar todo revolviendo lentamente para el mismo lado. Cocer de esta forma 20 minutos más, revolviendo cada tanto y chequeando que no se queme el fondo.
  • Pasados los 20 minutos, es hora de ajustar la consistencia. Esta debe ser un poco grumosa y pastosa, no liquida. Si está muy líquida, revolver a fuego medio un rato más hasta que empiece a querer pegarse, y ahí apagar el fuego y sacar de la hornalla.
  • Cortar queso cuartirolo o de cabra en cubitos, poner 5 o 6 en un plato hondo o cazuela y poner dos cucharones profundos de humita bien caliente arriba, para que se derrita mientras el comensal encantado revuelve la mezcla.

¡Un dato que no es menor! Esta receta fue testeada por VíaSalta, y nuestro veredicto es: ¡no falla!




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