Se trata de cuatro hombres y una mujer que están presos. A través de audios se pudo confirmar cómo elegían a las víctimas para cometer los ilícitos. 


Cinco personas están presas acusadas de integrar una banda de motochorros que operaban en el microcentro de la ciudad. En las últimas horas se conocieron escuchas telefónicas forman parte de las pruebas presentadas por la Fiscalía y que dan cuenta de cómo eran las maniobras para hacerse con las pertenencias de sus víctimas.

En los audios difundidos este martes en Telenoche (El Tres) se detallan cómo los ladrones se juntaban en el centro a “laburar”, actuaban en horarios bancarios y elegían a sus víctimas de acuerdo a sus celulares o las “planchas” de dinero que retiraban de los bancos.

La investigación recaló en la fiscal Juliana González de la Unidad de Investigación y Juicio. Comenzó en 2018 por una denuncia de una salidera bancaria que fue el 8 de marzo. Ese día, un hombre fue a retirar dinero en el Nuevo Banco de Santa Fe en la sucursal de Santa Fe y Corrientes. Luego lo abordaron en un estacionamiento ubicado por calle Paraguay y le robaron con un arma de fuego.

Uno de los ladrones cometió un error y dejó caer un celular, que fue secuestrado por la policía. Al peritar dicho móvil, los efectivos verificaron la última llamada e intervinieron esa línea, que era de uno de sus cómplices. A través de ese medio lograron determinar quiénes eran y determinar cómo operaban.

A partir de allí se detectaron que estos motochorros efectuaban entre cuatro y cinco hechos por día en un sector comprendido entre San Lorenzo a Rioja y de Laprida a bulevar Oroño. Para identificarlos, allanar sus casas y detenerlos, hubo una tarea muy minuciosa de los investigadores, que recolectaron toda la información de los hechos denunciados en las comisarías céntricas.

Lo cierto es que esta banda, compuesta por cuatro hombres y una mujer, quedó en prisión preventiva a partir de una estrategia de la fiscal González, que mostró ante los jueces estas escuchas con detalles de cómo funcionaba este grupo.

De esa manera, la Fiscalía les atribuyó la figura de asociación ilícita y los jueces avalaron lo presentado a partir de la organización que tenían, como los puntos de encuentro, que los miembros se repetían y el contacto entre ellos.

Todos los miembros están imputados aunque la mujer es la única que quedó en domiciliaria. Según los representantes del Ministerio Público de la Acusación, ella es la que reducía los elementos robados al publicarlos en la web para luego venderlos.






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