Son parte de los 2.800 pasajeros de un buque que debía desembarcar en Chile, que cerró sus puertos. Les espera un viaje de 10 días en el océano sin saber cuándo estarán en casa.


Lo que parecía ser un viaje de placer para 2.800 pasajeros de un crucero que partió hace poco más de dos semanas del puerto de Buenos Aires hacia la Patagonia, se convirtió en incertidumbre en alta mar. Son los hombres y mujeres a bordo del Celebrity Eclipse que debían terminar su viaje el domingo en Chile, pero se toparon con que dicho país impidió el desembarco. Allí viaja el santafesino Carlos Dobal y su mujer, María Alicia Cikes, quienes no saben cuándo regresarán a casa.

Teníamos fecha de desembarco el domingo 15 en el puerto de San Antonio, a poco más de cien kilómetros de Santiago, pero resulta que las autoridades de Chile no nos dejaron ingresar al país”, precisó Carlos en diálogo con Vía Rosario. El hombre es ingeniero agrónomo y vive en Rufino, en el extremo sur de Santa Fe.

Desde entonces el buque, uno de los más grandes transatlánticos de la empresa Celebrity Cruises, se mueve en círculos a poca velocidad en aguas chilenas viendo qué destino seguir.

Carlos Dobal y María Alicia Cikes, los santafesinos presos en alta mar que buscan volver a casa. (Vía Rosario)

“Por lo pronto este martes el capitán nos informó que permitirán bajar a los 60 chilenos a bordo en el puerto de Valparaíso, podremos reaprovisionarnos de combustible y mercadería y vamos a navegar 10 días hasta San Diego, California“, relató incrédulo el pasajero santafesino en una videollamada desde su camarote.

Embarcado hasta el momento no hay ningún pasajero ni miembro de la tripulación infectado con coronavirus, aunque ningún país en la costa del Pacífico parece querer aceptar que el gigantesco barco atraque en sus muelles.

Carlos Dobal y María Alicia Cikes, los santafesinos presos en alta mar que buscan volver a casa. (Vía Rosario)

“El plan es el de estar desde este miércoles 10 días en alta mar hasta la costa de California, mientras tanto la empresa buscará de qué manera nos repatria a los 60 argentinos que estamos a bordo“, mencionó el ingeniero que el domingo tenía un remís esperándolo en el puerto chileno para llevarlo a casa. “Tuvimos que decirle que regrese a Rufino cuando nos prohibieron el desembarco”, sumó.

La vida en el buque es normal. “Afortunadamente no hay pánico, la gente está muy tranquila, incluso ante la incertidumbre de no saber cuándo estaremos en casa”, sostuvo. Como le ocurre al Celebrity Eclipse, hay una decena de cruceros sobre aguas chilenas sin poder tocar puerto antes las restricciones sanitarias que impuso el gobierno de Sebastián Piñera.

Carlos Dobal y María Alicia Cikes, los santafesinos presos en alta mar que buscan volver a casa. (Vía Rosario)

“No sabemos qué va a pasar con nosotros una vez que lleguemos a California, teniendo en cuenta que los vuelos comerciales hacia Argentina desde Estados Unidos están suspendidos“, agregó el hombre de 65 años, que alberga la esperanza que la empresa naviera ponga vuelos charters para garantizar la repatriación.

En el buque comparten la vida con los pasajeros 1400 tripulantes, muchos de los cuales también son argentinos. “El mensaje del capitán que es diario y en inglés, es traducido luego por el jefe de entretenimientos del crucero que es argentino”, precisó Carlos Dobal.

Carlos Dobal y María Alicia Cikes, los santafesinos presos en alta mar que buscan volver a casa. (Vía Rosario)

Con tranquilidad, el rufinense y su mujer se preparan para navegar por el pacífico durante 10 días sin tocar puerto. “Se viene una gran aventura, afortunadamente la empresa decidió habilitarnos a todos el servicio wifi que era pago hasta que se desató esta crisis. Así podemos estar en contacto permanente con nuestras familias”, finalizó.




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