Aducen que son "capaces" de flexibilizar las actividades que se podrían comenzar a desarrollar porque conocen sus pueblos y la gente "no quiere el bolsón de mercadería, quieren salir a trabajar".


El aislamiento social obligatorio ocasionó la paralización casi total del país, y con cada día que pasa se le hace más díficil a las familias poder subsistir, sobre todo a quienes trabajan de manera independiente peleándola día a día.

De estas historias abundan en los pueblos, como en cada rincón del país, con la diferencia que en las pequeñas localidades “nos conocemos todos y no es fácil decirle al vecino que tiene prohibido trabajar, más allá de que apoyemos las medidas del Presidente, llega un punto en que la gente ya no quiere el bolsón de mercadería porque ni siquiera tiene para comprar el gas”, explicaron los intendentes.

Por eso y de manera conjunta, los mandatarios de Sacanta, Daniel Garnero; Monte Buey, Edwin Riva; Hernando, Gustavo Botasso; de Chazón, Robert Meichtri; y de Almafuerte, Rubén Dagum; elaboraron un proyecto que remitieron al gobernador Schiaretti en el que le solicitan se los deje “administrar sus cuarentenas”.

En la nota, argumentan su solicitud de que se “exceptúe parcialmente del aislamiento social, preventivo y obligatorio a la actividad de la construcción local y aquellas actividades que no tengan aglomeración de personas, a partir del lunes de la próxima semana, en razón de considerar que en nuestra localidad no existen casos de contagio de COVID 19, que dichas tareas se cumplirían dentro de los límites de la zona urbana municipal, que la misma se desarrollaría al aire libre y sin contacto con otras personas y atendiendo a la situación económica y social de dicho sector, que percibe sus ingresos de manera semanal o quincenal de acuerdo al trabajo realizado”.

Adjuntaron al pedido un protocolo que cada actividad exptuada debería cumplir para poder comenzar a trabajar nuevamente, donde las peluquerías podrían dar un turno por hora, para tener tiempo de realizar la desinfección del lugar y de los elementos de trabajo entre cliente y cliente, por ejemplo.

Con respecto al trabajo de los albañiles, Garnero señalo que en una obra, “trabajan dos o tres, en cambio en un supermercado hay más de 20 clientes. Quiero que se entienda el ejemplo, no estoy en contra de nadie, pero la gente quiere y necesita trabajar”.

El intendente de Sacanta además detalló las medidas que se han ido implementando desde que comenzó la pandemia, limitando los ingresos a la localidad, realizándose la desinfección de cada vehículo que ingresa al pueblo, y realizando un control exhaustivo para el efectivo cumplimiento del pedido de quedarse en casa, pero la situación se vuelve apremiante y es necesario comenzar a reactivar la economía.

“La idea es hacer uso del sentido común. Estoy totalmente de acuerdo con las decisiones de nuestro presidente, pero le estamos pidiendo vía nuestro gobernador, que tengamos frontera adentro cierto control de la situación”, declaró Garnero, asumiendo que “nos estamos asfixiando por una pandemia, por un proceso de aislamiento que puede durar… no sabemos cuánto”.

“Somos capaces de manejarnos de otra manera. Esto no se maneja desde el drama, tenemos que ser capaces de dejar el miedo, porque con miedo no laburamos. Sí con precaución, que eso no se negocia”, declaró con firmeza el intendente..




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