Julián Acosta tiene 32 años, es de Resistencia y estudió la carrera de medicina en la Universidad Nacional del Nordeste, en Corrientes. Hizo su residencia en el Instituto Fleni de Buenos Aires y lideró un proyecto sobre el ACV en la Universidad de Yale que fue galardonado por la Asociación Americana del Corazón.

El medico argentino expuso su trabajo sobre medicina genómica en el Congreso Internacional de Accidentes Cardiovasculares llevado a cabo en Estados Unidos. El proyecto fue liderado desde la Universidad de Yale por el médico argentino Guido Falcone.

Acosta, quien tuvo la oportunidad de explicar los hallazgos de la investigación recibió dos distinciones por parte de la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón). El primero fue por haber liderado el proyecto de investigación mejor rankeado de Estados Unidos (2022 Paul Dudley White International Scholar Award). Y la otra como investigador en entrenamiento (Mordecai Y. T. Globus New Investigator Award in Stroke).

Julián fue galardonado por liderado el proyecto de investigación mejor rankeado de Estados Unidos (2022 Paul Dudley White International Scholar Award). Foto: Infobae

Julián Acosta, el neurólogo que lleva la medicina en la sangre

Acosta es médico neurólogo. Desde que nació supo que su camino estaba en el mundo de la ciencia: su padre es médico clínico y su madre bioquímica. “Siempre me gustó el rol que ejerció mi padre y la relación que mantenía con sus pacientes. Y a mi madre le pedía que me llevara al laboratorio a mirar a través del microscopio”, dijo Julián en diálogo con Infobae.

En el 2014, una vez recibido de médico, decidió hacer su residencia médica en el centro médico Fleni, en Buenos Aires. Tuvo dudas en cuento al aérea de especialización, por momentos pensó en el sector de terapia intensiva, en el estudio de imágenes, pero finalmente se decidió por neurología: “El cerebro es el órgano más fascinante y complejo. donde todavía es poco lo que se conoce, estamos en una fase temprana de investigación”, expresó el médico.

Julián siempre soñó con formarse en el exterior. Durante un congreso de neurología en California, se puso en contacto con el médico argentino Guido Falcone, neurólogo de la Universidad de Yale, Estados Unidos. Después del encuentro, lo convocó para liderar el programa por el cual fue premiado y se convirtió en su mentor.

De que se trata la investigación sobre el ACV por la que el chaqueño fue premiado

En el proyecto trabajaron 11 personas personas de diferentes nacionalidades: “Durante dos años usamos la información disponible en los biobancos para encontrar la relación entre los factores de riesgo que desencadenan un ACV y un cerebro sano. Nuestro trabajo se basó en una escala de salud cardiovascular desarrollada por la American Heart Association, llamada “Life’s Simple 7″ (”Los 7 pasos”), contó Julián.

Según explicó esa escala incluye los siete factores que hay que controlar para mantener una buena salud cardiovascular. Estos son: la presión arterial, los niveles de colesterol, los niveles de glucemia, el índice de masa corporal, la actividad física y el tabaquismo. “Sus niveles óptimos reducen significativamente el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un ACV. Además, de desarrollar deterioro cognitivo o demencia”, explicó el neurólogo.

“Con el equipo investigamos si mantener estos factores en niveles óptimos también se asocia a un cerebro más sano. A través de imágenes comprobamos que sí. A su vez, logramos diseñar una escala para medir la predisposición genética”, remarcó el chaqueño.

Julián y su novia Daniela Renedo, neurocirujana, quien también investiga en la Universidad de Yale. Foto: Infobae

Por último el neurólogo explicó que aún faltan validar los hallazgos con más experimentaciones. Quieren usar la información genética, disponible desde el nacimiento en la práctica clínica para prevenir que se desarrollen los siete factores.

Para Julián los sueños y proyectos no tienen límite. Trabaja en una de las universidades más prestigiosas del mundo, con muchas oportunidades e innovación. A pesar de que extraña a su familia, amigos y la comida, aun no tiene planes de retornar a la Argentina. “Aún me queda tiempo en los Estados Unidos. Soy un apasionado de la ciencia de precisión, y la tecnología”, finalizó Julián.