El testimonio de un sobreviviente permite conocer las repercuciones sobre los daños a su persona por el paso del tiempo.


Hugo Fryszberg fue empleado de la mutual judía y recordó para Facundo Quiroga el fatídico 18 de julio de 1.994. “Lo primero que recuerdo son muchos de mis compañeros que murieron, después todo lo que pasó en estos años. Lamentablemente la causa se politizó y la Justicia nos sigue debiendo explicaciones”, señaló en medio de un relato conmovedor.

¿El pedido sigue siendo de Justicia?¿Cómo se vivió estos 25 años Hugo, entre usted y su familia? “Desde lo humano tuve la suerte de salir con vida y mi sostén fue mi esposa, mis hijos, mi familia directa claramente. Desde la lucha como un sobreviviente, como un ser dolido que perdió a todos sus compañeros, o a la gran mayoría de ellos, la lucha es por memoria, verdad y justicia, y el compromiso es por saber quién lo hizo y por qué. Yo creo que va a ser lo único que va a calmar tanta injusticia, tanta impunidad. La Justicia no nos está dando ningún tipo de resultado en 25 años y eso es bastante triste.”

¿Usted en que área de la AMIA trabajaba en aquél momento? “Yo era Subjefe de Personal en el segundo piso, en el área de Recursos Humanos, y que estaba en la parte posterior del edificio.”

¿Se preguntó en alguna vez por la bendición de seguir vivo? “Claramente. Nosotros, después te lo explican con el tiempo, tenemos un montón de sensaciones, de revivencias de lo que pasamos, de cuestionamientos, de culpas, después me explicaron que se denomina estrés postraumático y que te acompaña toda la vida, por eso yo digo que llevamos heridas invisibles, quizá no te corte un vidrio o termines bajo los escombros, pero llevamos una mochila que carga todo ese tipo de sensaciones, vivencias, cosas raras que uno no le encuentra explicación a la diferencia entre la vida y la muerte, como por un metro más uno se salvó y por uno menos otro cayó. La circunstancia fortuita de quien pasara por la puerta en ese momento, del que tenía que estar y no estuvo, es todo muy complejo eso, y no tiene respuestas.”

¿Recibió algún tratamiento psicológico para amortiguar esto? “No, no me fue ofrecida por lo menos. En los primeros años estuve con la asociación 18J, que nuclea familiares sobrevivientes y amigos que luchamos por justicia, daba un servicio de terapia para el que lo necesitara, en conjunto con sobrevivientes para que vayamos tomando conciencia sobre todo los familiares, de que tengan relación con sobrevivientes, porque claramente es entendible que “mi hijo se murió y vos estás acá”, e hice un par de años de terapia individual justamente por el tema de lo vivido, pero en este momento no, no estoy haciendo nada.”



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