Diego Garcilazo, director general de Epidemiología de la provincia, se refirió a la situación actual de Entre Ríos en el contexto de la segunda ola de contagios de Covid-19 que no da respiro hace semanas. El profesional hizo mención a las restricciones impuestas con el fin de disminuir la circulación de personas, en tal sentido señaló que “lo que nosotros utilizamos para evaluar esa situación es el indicador epidemiológico. Estamos en una enfermedad que se transmite de persona a persona y vemos que la circulación es lo que va a traer los contagios. Entonces, nosotros evaluamos los indicadores epidemiológicos y eso nos va a decir cuál es el nivel de acatamiento, de circulación o cómo es la situación en ese aspecto”.

Garcilazo explicó que más allá de las cifras, desde salud evalúan determinados indicadores cualitativos a través de llamados a directivos de centros de salud “para ver cómo va la consulta de la enfermedad respiratoria y la situación de la ocupación”. En relación a esto, el director manifestó, “nos sirve muchísimo llamar a cada uno de los directores y evaluar si aumenta la consulta respiratoria. En general no importa si se testeó, si lo están testeando, si tienen los resultados o no; porque eso a nosotros nos da rápidamente que, cuando aumenta muy rápido la consulta respiratoria en general, eso se traduce a los pocos días en un aumento del número de casos”.

“Creo que los medios también ayudan a que la gente tenga un poco de idea de cuál es la situación sanitaria, que es lo más importante, y colabore a que disminuya la transmisión y podamos salir de esto”, expresó en declaraciones radiales a FM de la Plaza. Garcilazo reconoció, además, que ya habían hablado de “que esta semana iba a ser durísima, igualmente la que pasó, pero esperamos este fin de semana o la semana que viene empezar a ver algún efecto en los números concretos, que es lo que a nosotros más nos interesa”.

Registro de casos

El funcionario explicó que, más allá de la cantidad de casos que se difunden en los partes diarios, “a nosotros lo que más nos interesa es evaluar cuándo la persona se enfermó y a eso lo sacamos con la fecha de inicio de síntoma. Esto es porque cuando se hacen los indicadores y se evalúa la situación epidemiológica, la curva epidemiológica que vamos evaluando es de acuerdo a cuando las personas se fueron enfermando y no de acuerdo a cuando se fueron notificando. Entonces por ahí uno puede llegar a ver un día 1.800 casos, al otro día 700, pero esos casos fueron ocurriendo en distintos días de la semana”.

En ese marco, si bien lo que se va siguiendo es la curva epidémica, “el número de casos que se va notificando obviamente que va a representar lo que pasó la semana anterior; y estamos en un promedio de casos muy altos”.

Segunda ola

Al recordar el brote de contagios de Covid-19 en 2020, Garcilazo indicó que “el año pasado evaluábamos la situación, si era comunitario o por conglomerado. En ese momento nosotros teníamos que empezaba en alguna localidad, después se iba derramando a otras. Primero en el AMBA, era una gran cantidad de casos, pasó un tiempo bastante importante hasta que las provincias empezaron a tener la circulación comunitaria. Y en la provincia nuestra pasó lo mismo: empezó primero Paraná, Gualeguaychú, después se fue derramando y por último fue Concordia. Entonces en un momento tuvimos gran cantidad de casos en Paraná en relación a Concordia y después en un momento Paraná bajó y Concordia empezó a subir, pero fue casi al final del año pasado. Hubo ahí un momento en que Concordia pudo estar con un poquito de casos también.

En cambio, dijo, “lo que pasó este año, y esa es la gran dificultad en este momento, es que ya había circulación comunitaria en todo el país y esta segunda ola agarra a todas las provincias, a toda el AMBA, y a todos los lugares al mismo tiempo, con un aumento importantísimo de casos; y eso genera muchísima tensión, no solo en lo que es el personal y los servicios de Salud, sino también el tema de los recursos”.

Recursos sanitarios

En referencia a la disponibilidad de camas, Garcilazo advirtió que “no sólo se evalúan por la cama en sí y el respirador en sí, sino también por el personal que puede manejar las camas de terapia”. “La dificultad más grande está, primero en el personal que puede estar capacitado para una terapia, que no se puede duplicar tan fácilmente; y a su vez, esta demanda que hay en todo el país principalmente de dos recursos, que es el oxígeno y la medicación para sedación, lo cual genera que las compras o la adquisición muchas veces queda desierta y esto produce una complejidad muy grande. Hasta ahora no ha habido faltas, pero sabemos que tenemos un límite y eso es lo que más preocupa, más allá del número de camas en sí”, manifestó.

Aclaró que no se trata “de un problema económico, no es una falta de compra de cosas, sino que tiene que ver con otras situaciones. Es una cuestión de una muy alta demanda de todos estos recursos; y esta demanda tiene un límite”.

”La situación es que todas las camas que se pueden utilizar están, algunos establecimientos están al 100 por ciento, algunas camas quedarán libres, pero siempre hay una rotación y un giro de cama constante. O sea, cama que se desocupa, cama que se ocupa automáticamente. Eso es lo que estamos viendo”, acotó finalmente.