Se pensó que debido a la convivencia forzada y permanente del aislamiento, los pedidos de divorcio se dispararían al techo. Sin embargo, abogados de familia aseguran lo contrario. Si bien el confinamiento acabó con muchas parejas, estas deciden postergar el papeleo por una cuestión económica. A la par, la Justicia ralentizó los procesos en la provincia.

De acuerdo con los datos de la primera Circunscripción Judicial que alberga más del 80% de los casos que ingresan a la provincia, en el 2019 hubo 3.059 divorcios, mientras que en el 2020 sólo 1.997. Eso significa que las sentencias de divorcio cayeron un 34% en Mendoza.

También se pudo observar, desde el Poder Judicial, que se le dio prioridad a otras cosas más urgentes, como el régimen de visitas o alimentación.

Asimismo, se considera que la baja que reflejan las estadísticas pueden ser multicausal, y que van desde la inestabilidad económica, el miedo a la muerte y a la soledad, y hasta la posibilidad de repensarse como pareja.