Mendoza en alerta: ¿cómo preparar la mochila de emergencias para un sismo?

Simulacro de sismo en establecimientos escolares de Mendoza. (imagen ilustrativa)
Simulacro de sismo en establecimientos escolares de Mendoza. (imagen ilustrativa) Foto: Fotografía Gobierno de Mendoza

El país Azteca fue sacudido por un terremoto de 8,2 grados en la escala de Ritcher. Repasamos lo que debes tener en la mochila de emergencias. 

La seguidilla de sismos en México desde el 19 de septiembre y la activación del denominado cinturón de fuego han despertado la conciencia entre los mendocinos. Es tema de conversación en las casas y en las redes sociales cómo actuar frente a un temblor como los ocurridos en los últimos días.

En Mendoza, los temblores son frecuentes en diferentes puntos de la provincia, pero lo habitual es que sean leves. Sin embargo, vale repasar la historia para recordar esos que dejaron gran cantidad de daños como el de 1861, el de 1985 y el de 2006.

¿Qué debe tener la mochila de emergencias?

Defensa Civil recomienda que en las viviendas de zonas sísmicas haya siempre una "mochila de emergencias" y una "caja de reservas". En Mendoza aún no está instalada la cultura de tener estos elementos preparados.

Cómo actuar antes de un sismo.
Cómo actuar antes de un sismo.

La denominada mochila de emergencia debe tener elementos básicos para afrontar el primer día de una crisis tras un terremoto, porque se calcula que la ayuda siempre demora en llegar:

  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Artículos de higiene: Gel antibacterial, papel higiénico (2 unidades), toallas de mano y cara (4 unidades) y paños húmedos.
  • Alimentos: Comida enlatada (2 unidades mínimo), paquetes de galletas de agua, agua embotellada sin gas (2 litros) y chocolate en barra (2 unidades).
  • Abrigo: Mantas polares (2 unidades), pantuflas.
  • Dinero

Si hay bebés o adultos mayores, debe incluirse productos específicos como mamaderas, papillas, latas de leche, pañales, medicinas y ropa de cambio.

Otros artículos que debe tener una mochila son: linterna, radio portátil, silbato, duplicado de llaves, fotocopia de documentos, especialmente carnet de seguro, pilas, agenda con número de emergencias, cuchilla multipropósito, lapiceras, mascarillas y encendedor.

Si bien la mochila de emergencia permitirá afrontar las primeras horas de una crisis, cada familia debe guardar una caja de reserva con los artículos necesarios para cubrir hasta el cuarto día de una emergencia:

  • Alimentos: Agua embotellada, sopas instantáneas, comida enlatada, leche en polvo o evaporada, caramelos, galletas de agua y barras de chocolate
  • Ropa e higiene: Chompas, ropa interior, medias, manta polar, toallas, jabón, cepillo de dientes y crema dental.
  • Otros artículos: Olla, termo, vasos, platos, cubiertos descartables, papel periódico, plástico para envolver, pilas de reserva y plástico para piso o techo.

Sismo, temblor o terremoto ¿cuál es la diferencia?

Se suele hablar en determinadas veces sobre sismos, terremotos y temblores. Pero si bien se suele tomar como sinónimos, especialistas ponen algunas diferencias entre ellos.

La palabra “terremoto” proviene del latín y significa movimiento de tierra, al igual que “sismo”, que proviene del griego. Es por este motivo que los tres términos son sinónimos.

Sin embargo, las tres palabras implican descripciones y categorías diferentes a los fines prácticos: los especialistas remarcan que cualquier evento sobre 7.5 de magnitud es llamado terremoto, mientras que sobre 4.0 lo llamamos sismo o temblor.

Otro matiz: un temblor es el sacudimiento del suelo que produce susto, pero no genera daño estructural. En tanto, un terremoto es el movimiento que produce el colapso de viviendas y pérdidas humanas.

Un error bastante común es referirse a los sismos en función de “grados en la Escala de Richter”. En realidad, para referirse a eventos telúricos actuales se considera incorrecto decir que un sismo “fue de 3,7 grados en la Escala de Richter”, empleando el término grado para expresar la magnitud, cuando esa unidad o término es propia de la medida de intensidades en la escala de Mercalli, en la que no existen valores decimales.

Debería evitarse estas formas y decir que “el terremoto tuvo una magnitud de 3.7″, por ejemplo.

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