La mendocina se alejó completamente de los medios. Cuenta cómo es su vida actual, su dieta y su rutina en el gimnasio.


Pamela Pombo fue una de las bombas sensuales que saltó a la fama gracias a Guillermo Cóppola por el 2011 junto a quien en ese momento dijo que era su hermana, Johana. Se lucieron como vedette en las temporadas de verano como “las hermanas Pombo”, luego se supo en realidad que Johanna era Villafañe y solo las vinculaba una amistad de años. Después se pelearon. 

Pamela se alejó del ambiente mediático y se dedicó de lleno al fisicoculturismo. En 2017 comenzó a preparar su cuerpo para competir en una disciplina llamada “bikini fitness” y ahora se prepara para presentarse en Wellness.

“Me pasó que dejé de disfrutar el hecho de ir a los programas y estar en el ambiente. Y dije ‘Si no lo disfruto, no es para mí’. Yo soy de las que creen que la vida es una sola, que hay que disfrutarla y vivirla como te gusta. Esto me encanta, me apasiona, la paso bien y lo disfruto”, dijo en una entrevista con Teleshow.

Pombo contó que una semana antes de competir se somete a una rigurosa dieta. “Esa semana hago seis comidas diarias, de las cuales cinco son pollo con ensalada. Y en la primera, es decir, el desayuno, es una tortilla de batata que acompaño con un café negro”, cuenta y amplía su receta: 100 gramos de batata cocinadas al horno, luego a la sartén con seis claras de huevo y una yema.

​“Te acostumbrás (a comer todo el día lo mismo), es un estilo de vida. Así como uno termina de comer y se lava los dientes, para mí es eso”, dijo. 

Acompaña su alimentación con suplementos dietarios naturales de un laboratorio de Paraguay que la convocó luego de una competencia. “Consumo proteína en polvo, también un pre entreno que me brinda energía y fuerza para entrenar, y algún quemador natural que lo tomo media hora antes de ir al gimnasio“. Además, por supuesto, más de dos litros de agua.

“Me ordené un poquito más con las comidas. Venía comiendo cuatro veces al día e incorporé dos más. De esa forma, se acelera el metabolismo, lo que genera que se queme más grasa y al ingerir más proteínas se desarrolla masa muscular haciendo fuerza en el gimnasio”, explica sobre los ejercicios que realiza con máquinas y pesas. Llega a levantar 100 kilos cuando hace sentadillas. 

“Le puse mucho énfasis a mi tren inferior porque, tengo un buen desarrollo y linda forma en el tren superior, así que no lo entreno”, dijo. 

Habitualmente, Pamela entrena de lunes a sábados, pero en época precompetitiva lo hace de lunes a lunes; además da clases. Llega al gimnasio a las 8 de la mañana y está ahí hasta las 14. Se va a su casa a almorzar y vuelve a las 17 y se queda hasta las 23.

“El gimnasio es como mi primera casa porque es donde más estoy. Los fines de semana con mi novio nos gusta salir a comer con amigos, pasear en moto. ¡Hacemos de todo! La vida no es solo el gimnasio, pero es mi trabajo. Además ahí me preparo para competir”, concluye.




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