La socióloga Gabriela Sánchez, integrante del colectivo "Ningún hundimiento más" y hermana del capitán del buque Repunte, criticó las medidas que se tomaron para preservar la vida de los tripulantes.


Después que el colectivo “Ningún hundimiento más” cuestionase que la pesca haya sido declarada actividad esencial, sumado a los contagios en pesqueros de coronavirus, la socióloga Gabriela Sánchez, hermana del capitán del buque Repunte, la embarcación que se hundió hace 34 meses, afirmó que no existieron más casos de coronavirus en el Puerto de Mar del Plata por cuestión de “suerte”.

“Estamos frente a un panorama muy complicado y solamente cuando se declaró la pandemia se hizo el protocolo de seguridad. Nosotros desde el principio explicamos que esto no alcanzaba, que estaban los casos de los asintomáticos y fue lo que pasó. Los hisopados fueron por motus propio de las empresas“, manifestó la hermana de Gustavo Sánchez, una de las víctimas del hundimiento del pesquero, en contacto con El Marplatense.

La representante del colectivo de familiares de víctimas de hundimientos sostuvo que “es muy fácil de explicar, pero muy difícil de resolver. Los empresarios hacen lo que quieren en el Puerto de Mar del Plata. No hay ningún control efectivo, son complemente laxos. Prefectura dice que no les corresponde, el consorcio puso un control sanitario, pero las terminales 2 y 3 están a 600 metros de la entrada y los marineros dejaban sus bolsos en el barco, y recién después pasaban por el control. A los empresarios, lo único que les interesa es que salga el barco”.

“A mi entender, el que tendría que tomar el control del Puerto es el Estado, pero en la reunión de ayer, no hubo gente de Provincia y no hubo designación de titular del consorcio. Se necesita una decisión política, pero considero como los familiares del Rigel y el San Antonino, que el Puerto es la caja negra de la política. Algunos gremios intentan actuar, pero los alcances son tibios”, agregó,

Según expresaron desde la organización que fundaron esposas, hermanas y otros familiares de víctimas de hundimientos, que la actividad sea “esencial” es “una defensa del mercado porque el 95% de la producción se exporta”.

“Los están mandando a trabajar con un triple riesgo: primero lo que es la tarea en sí, siguen saliendo barcos viejos y sin la seguridad de higiene correspondiente”, concluyó Gabriela Sánchez.




Comentarios