Frutas exóticas, como la pitaya y la carambola; y de origen nativo, como el chilto; otras como la sandía amarilla y cultivos conocidos por sus beneficios para la salud, entre ellos la espirulina y la moringa, son parte de apuestas productivas en las Yungas jujeñas.

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Así lo destacaron autoridades del Gobierno local, que se abocó a visibilizar los cultivos para fomentar nuevas iniciativas de desarrollo y diversificación productiva en la zona, el asociativismo entre productores y salidas sostenibles al mercado de las producciones.

“La idea es ayudarlos en el proceso de comercialización y que los productores puedan acercarse, ya que el asociativismo permite generar los volúmenes que demanda el mercado y, a su vez, le facilita al Estado la posibilidad de generarles beneficios de desarrollo”, explicó el ministro de Producción local, Exequiel Lello Ivacevich.

Con sólo 35 calorías cada 100 gramos, el tomate chilto producido en Jujuy posee propiedades antioxidantes, antinflamatorias y aporta vitamina A.(Archivo Vía Jujuy)

Entre las producciones en marcha se encuentran frutas exóticas como la pitaya, de sabor muy dulce, y la carambola, de particular gusto ácido, que “muchas veces saben producir pero tienen ciertas complicaciones a la hora de vender”. Para orientar a los productores, el Ministerio cuenta con una agencia de comercialización, destacó el funcionario.

“Por las condiciones en la zona, se trata de cultivos que tienen un buen rendimiento y significan buenas oportunidades de emprendimiento”, valoró Lello Ivacevich.

SALUD, DE LA SELVA A LA MESA

En el caso de la pitaya, señaló que se trata de “una producción que tiene un gran valor y mucha demanda, sobre todo la pulpa”, por lo que “hay varios productores en busca de conseguir semillas y de ponerse a plantar, sobre todo en el departamento Santa Bárbara, donde para todo lo que son frutas exóticas hay un gran potencial”.

El funcionario destacó además apuestas al chilto o tomate de árbol, fruto nativo de la región de sabor agridulce que “alcanzó una muy buena producción” y en torno a la cual el Gobierno local ya fomentó la instalación de una planta de procesamiento en la localidad de Valle Grande, 197 km al noreste de San Salvador de Jujuy.

El secretario de Coordinación de Agencias de Desarrollo, Félix Pérez, y el ministro de Producción, Exequiel Lello Ivacevich, observan una sandía amarilla producida en Jujuy.(Archivo Vía Jujuy)

“Ahora estamos trabajando en un plan de comercialización; hemos avanzado en la firma de un convenio con distintos intendentes para poder introducir elaborados del chilto en los mercados locales; también gestionamos que cuenten con código de barras, para que puedan empezar a pensar no solo en el abastecimiento local”, apuntó.

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De la sandía amarilla, fruta que comenzó a producirse como una propuesta de un ingeniero que la trajo de Taiwán a modo de prueba, destacó que tuvo un “alto impacto en el mercado local”, lo que hizo aumentar este año su producción en un campo en Palma Sola, a unos 160 km al este de la capital provincial.

En tanto, dos especies reconocidas por sus beneficios para la salud, como la moringa, planta energética que cuenta con “varios pequeños productores apostando a muy baja escala” a la misma, y la espirulina, alga destacada por su alto valor nutritivo, ya crecen en un primer emprendimiento también en Palma Sola.