Desde mediados del mes de marzo del año pasado y a partir del aislamiento físico establecido por razones sanitarias se interrumpió el funcionamiento del Sistema Educativo argentino y global tal como lo conocíamos hasta entonces.

Las sucesivas ampliaciones de la vigencia las medidas que el Gobierno nacional, los Gobiernos provinciales y el de la ciudad autónoma de Buenos Aires tomaron a los efectos de preservar la salud de los ciudadanos fueron alejándonos de la costumbre de las clases presenciales. Luego del primer año haber realizado una experiencia inédita de educación a distancia como mecanismo alternativo para sostener el vínculo no sólo entre docentes y alumnos sino también entre los cuerpos académicos y entre los estudiantes entre sí, resulta evidente la necesidad de retomar algunas actividades presenciales.

La organización del Ministerio de Educación de la Nación contempla dos subsistemas nacionales y federales. Por un lado, el que está a cargo de la Secretaría de Educación y que tiene que ver con los niveles Inicial, Primario, Secundario y Terciario no Universitario, los tres primeros de carácter obligatorio para los alumnos tal como lo establece el artículo 16 de la Ley de Educación Nacional. Por otra parte, el que se regula bajo la órbita de la Secretaría de Políticas Universitarias, que incluye a las Universidades e Institutos Universitarios Nacionales.

El marco normativo nacional que rigió para las Universidades durante los primeros cinco meses de la declaración de la pandemia se puso en vigencia el sábado 14 de marzo de 2020 a través de la Resolución 104/2020 por la cual el Ministro de Educación recomendó “a las universidades, institutos universitarios y de educación superior de todas las jurisdicciones que adecuen las condiciones en que se desarrolla la actividad académica presencial y solicita que se adopte las medidas necesarias procurando garantizar el desarrollo del calendario académico, los contenidos mínimos de las asignaturas y su calidad, abriendo la posibilidad de implementar transitoriamente modalidades de enseñanza a través de los campus virtuales, medios de comunicación o cualquier otro entorno digital de que dispongan.”

Talleres de sensibilización a cargo de agentes sanitarios de la Universidad Nacional de Jujuy.(Gustavo Lores) | (Archivo Vía Jujuy)

Así dadas las circunstancias y en el marco de la autonomía universitaria, correspondía a cada Facultad del país tomar las decisiones necesarias para iniciar o no el dictado de las asignaturas, en nuestro caso previsto para 16 de marzo de 2020, prescindiendo completamente de las instancias presenciales. La experiencia desarrollada en este contexto por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy resultó interesante en varios sentidos. No se perdió un solo día de clases del ciclo lectivo 2020, se completaron la totalidad de los aprendizajes teóricos y prácticos que establecen los contenidos mínimos de todas las materias correspondientes a las trece carreras de grado y pregrado que se dicta y se habilitó seis turnos ordinarios de exámenes finales de los ocho previstos.

Resultó fundamental para que esto suceda el trabajo que docentes y alumnos veníamos haciendo desde 2012 con el uso de aulas virtuales como complemento de la presencialidad y los programas de capacitación docente en el uso de métodos remotos de enseñanza y evaluación de aprendizajes que se propuso de manera gratuita y permanente desde ese año. Por otra parte, las carreras que se dicta en la Facultad de Ingeniería convocan a jóvenes que tienen afinidad y vocación por la tecnología, por lo cual la adaptación al nuevo escenario se produjo naturalmente.

Aprendimos en conjunto estudiantes y docentes a manejarnos sin el contacto personal, situación impensada unos meses antes. La situación más compleja en este primer período, paradójicamente, se presentó con relación a la gestión administrativa en general, tanto de los trámites contables como académicos de registros de calificaciones, certificaciones de estudio, entrega de títulos, entre otros, que resultaron irremplazables y se demoraron en su conjunto sensiblemente.

Entonces, no sólo la cuestión pedagógica requería decisiones de regreso a la presencialidad, sino que y en especial, no se hubiera podido sobrellevar el ritmo académico de docentes y estudiantes desde la gestión administrativo-académica, más allá de contadas excepciones que sólo confirman la regla de que hay una desactualización importante en los procedimientos y reglamentaciones vigentes en la Universidad.

Es así como en julio de 2020 y luego de una serie de reuniones entre rectores, sindicatos docentes, no docentes y las autoridades de la Secretaría de Políticas Universitarias se elaboró el “Protocolo marco y lineamientos generales para el retorno a las actividades académicas presenciales en las universidades e institutos universitarios” en el que se previó, más allá del título del documento, la habilitación de las tareas administrativas presenciales. Esta propuesta fue aprobada por Resolución Ministerial Nº 1084/2020 de fecha 8 de agosto de 2020.

Talleres de sensibilización a cargo de agentes sanitarios de la Universidad Nacional de Jujuy.(Gustavo Lores) | (Archivo Vía Jujuy)

La Universidad Nacional de Jujuy tomó decisiones fundamentales para el cuidado de su personal y de sus alumnos. Desde el momento de la difusión del Documento precitado se creó el Área de Habitabilidad Segura y prevención de COVID -19 a cargo de especialistas del Área de Salud de la Facultad de humanidades y Ciencias Sociales. Se diseñó un plan de formación de “Agentes Sanitarios COVID” y se capacitó a más de cien egresados y egresadas de las carreras de Educación para la Salud y Trabajo Social específicamente en la temática de la prevención, protocolos, contingencias y todo evento vinculado con la enfermedad declarada como pandemia.

Por encima de cualquier otra prioridad, la Universidad Nacional de Jujuy con recursos propios y con aportes específicos del Estado Nacional, se equipó con los elementos de seguridad necesarios y suficientes para encarar un retorno seguro a la institución. Desde la entrega y reposición continua de barbijos quirúrgicos descartables y adecuados para todo el personal hasta la adquisición de termómetros, elementos de prevención y la contratación de un número de agentes sanitarios COVID que cubren los controles sanitarios de ingreso a cada dependencia habilitada, elaboran y monitorean los protocolos de bioseguridad aplicables en cada caso y recorren las instalaciones para asegurar que el personal los cumpla.

En la Facultad de Ingeniería, luego de una breve experiencia de presencialidad administrativa entre el 11 de mayo y el 17 de junio de 2020, período en el que la información oficial indicaba la no circulación comunitaria del virus, a partir del 3 de septiembre de 2020 iniciamos la etapa del regreso a la presencialidad de manera que parte del personal de apoyo comenzó a cumplir funciones en sus oficinas.

Entre octubre y noviembre de 2020 se realizaron las primeras actividades académicas presenciales con alumnos, que habían sido totalmente interrumpidas en marzo de 2020. La respuesta fue excelente, desde todo punto de vista. Contribuyó a este resultado que tanto docentes como estudiantes fueron sensibilizados a través de talleres específicos sobre la importancia de respetar los protocolos, tanto dentro como fuera del ámbito de trabajo y estudio.

UNA DECLARACIÓN DEL CIN

Para 2021 la decisión de las características del retorno a la presencialidad de las actividades académicas nuevamente las determina cada institución, en el marco de lineamientos generales que propone el Ministerio de Educación de la Nación. Recientemente, el pasado 9 de febrero de 2021, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que reúne a todos los Rectores de Universidades e Institutos Universitarios Nacionales de gestión estatal, se manifestó en este sentido a través de una declaración que expresa: “Las universidades públicas garantizan el dictado de clases para el ciclo lectivo 2021, el que se desarrollará de manera mixta y en la medida que las condiciones de salud de la población lo permitan. Se retomará, gradual y progresivamente, el dictado de clases presenciales.”

En el futuro inmediato, nuestra Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy definió que durante el primer cuatrimestre de 2021 se continúe en la generalidad de los casos proponiendo aprendizajes y evaluaciones virtuales, con la excepción de aquellas actividades prácticas vinculadas con las disciplinas científico-tecnológicas que se dicta y cuya realización virtual resulta imposible, las que serán presenciales garantizando las condiciones de habitabilidad segura.

Realización de actividades presenciales de prácticas y laboratorios, en la Facultad de Ingeniería de la UNJu.(Gustavo Lores) | (Archivo Vía Jujuy)

Ahora seguiremos trabajando en incrementar paso a paso la realización de aprendizajes presenciales. Sin embargo, en un contexto sanitario incierto lo más razonable es la planificación a mediano plazo con el esquema virtual, en especial teniendo en cuenta las necesidades de muchos alumnos universitarios que se trasladan en forma transitoria a la ciudad donde cursan pensando en un esquema presencial que, por el momento, no resulta posible ni necesario.

No resulta posible porque a diferencia de lo que ocurre en los niveles Primario y Secundario, en las Universidades no hay “cursos” con una cantidad fija de estudiantes. En los primeros años ingresan miles de jóvenes y, por razones de bioseguridad, los aforos de nuestras aulas y laboratorios en pandemia no resultan aptos para recibirlos.

Un ejemplo, el Anfiteatro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy habilita en condiciones normales a 350 participantes; actualmente y según el protocolo propuesto por el Ministerio de Educación de la Nación y aceptado por los Rectores, permite una capacidad máxima de 61 alumnos. Es decir, cada docente debería dictar en pandemia seis clases presenciales por cada clase que dictaba hasta 2019, por la misma remuneración.

Capacidad del Anfiteatro de la Facultad de Ingeniería, antes y durante la pandemia.(Gustavo Lores) | (Archivo Vía Jujuy)

Y no resulta necesario semejante despropósito porque contamos con mecanismos alternativos de aprendizajes, que sin duda van a ser mejorados a medida que alumnos, docentes, no docentes y autoridades afiancemos las competencias necesarias para manejarnos en la frecuencia que demanda la hora.

Por otra parte, para mejorar nuestra respuesta semejante desafío resultó necesario investigar dónde se produjeron las mayores dificultades para acompañar a los alumnos en circunstancias excepcionales. Se decidió, con el cierre del primer cuatrimestre 2020 hacer una primera comparación. Se tomó el promedio de los indicadores académicos obtenidos por docentes y alumnos de todas las materias correspondientes al primer cuatrimestre durante los últimos tres años de presencialidad, esto es, entre 2017 y 2019. Luego se hizo idéntica determinación para el ciclo lectivo 2020.

Balance de un ciclo lectivo en pandemia. Resultado del primer cuatrimestre del 2020.(Gustavo Lores) | (Archivo Vía Jujuy)

Los datos objetivos de cada cursada se reflejan a través del número de alumnos inscriptos, alumnos que aprobaron la cursada como regulares, alumnos que promocionaron la materia, alumnos desaprobados y alumnos ausentes.

Se tomó un indicador que mide el número de alumnos que regularizaron la cursada más el número de alumnos que la promocionaron dividido entre el número de alumnos inscriptos.

Al desagregar estos valores por el año del plan de estudio al que corresponden las materias, se observa que en los primeros años de la carrera la “virtualidad” no alcanzó los indicadores históricos de la presencialidad. Sin embargo, para el ciclo superior de las carreras de grado, o sea materias de cuarto y quinto año, los estudiantes obtuvieron una mejor performance académica con las clases remotas que con las presenciales.

Claramente se debe señalar que la Facultad de Ingeniería no cambió ni el nivel de exigencia, ni los contenidos, ni la duración de las cursadas, por lo que estas comparaciones tienen un valor importante.

Para interpretar las tablas anteriores, las filas rellenadas con amarillo indican disminución de rendimiento mientras que las pintadas de verde aumento de éste entre la virtualidad y la presencialidad. Las celestes indican cambios no significativos en los resultados.

En el presente ciclo lectivo se está trabajando en brindar mayores posibilidades a las cátedras de los primeros años para compensar las dificultades que se presentan.

Luego de siglos de funcionamiento de las Universidades con alumnos y docentes en sus aulas, atravesamos un hecho disruptivo que forzó a ajustar aspectos de todo tipo que permiten hoy enfrentar una situación similar a la de hace un año, o peor desde el punto de vista epidemiológico, con mayor confianza.

(*) Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy