A lo largo del mes de agosto los jujeños celebran a la Pachamama con rituales ancestrales y actividades culturales, agradeciendo a la Madre Tierra por las bondades recibidas, por la protección de las familias, los hogares, los alimentos e incluso depositando mucha fe pidiendo fortaleza para afrontar los males que aquejan a la humanidad en su conjunto, según se ve en los ritos que se multiplican en domicilios particulares, espacios de trabajo, y lugares y dependencias públicas.

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En este marco, tuvo lugar en el edificio central de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, en la avenida El Éxodo, la ceremonia de dar de comer a la tierra y el sahumado del edificio central “Dr. Raúl Alfonsín”, sus dependencias y a todo el personal “para agradecer por todo lo que brinda a la comunidad y pidiendo especialmente, en momentos de pandemia, por la salud de todo el pueblo jujeño”, dijeron los organizadores.

Los jujeños celebran el mes de la Pachamama, con rituales ancestrales y profunda fe, actos que conlleva toda una tradición ancestral dentro de la comunidad.(Archivo Vía Jujuy)

“Como cada año, estamos rindiendo homenaje a la Madre Tierra, con respeto y devoción agradeciendo por todo lo que nos brinda y a su vez solicitando que siga cuidando a toda la comunidad”, expresó en la oportunidad el presidente del Concejo Deliberante, Lisandro Aguiar, que a la vez destacó que “en esta ceremonia tuvimos la participación de funcionarios municipales y empleados, que le dieron el marco y valor que representa el ritual típico de agosto”, como también estuvieron miembros de la Asociación “Sumawarmy”.

EL RITUAL, HERENCIA ANCESTRAL

La veneración a la Madre Tierra es una herencia cultural ancestral de los pueblos originarios, profundamente respetada en Jujuy desde su diversidad e interculturalidad.

La ceremonia se realiza alrededor de un pequeño pozo cavado en la tierra, que representa la boca de la Pachamama, donde se deposita las distintas ofrendas. En torno al hueco se adorna con serpentinas, papel picado y lanas de colores, y también se coloca pequeños braseros encendidos con abundantes preparaciones especiales de incienso.

Con el perfume típico del sahumerio para “liberar las malas energías”, según la creencia, las ofrendas generalmente incluyen hojas de coca, chicha, cigarrillos, yerbeado, licores, cerveza, vino, y diferentes comidas regionales como guisos de trigo, quínoa, mondongo, además de carnes hervidas chalonas y papas y maíz.

Dar de comer a la tierra como una forma de rendirle tributo a la Pachamama -palabra de origen aimara y quechua que significa tierra se une a mama, que se refiere a la madre-, es el sentido de esta antigua ceremonia cuyas celebraciones se extenderán a lo largo de todo el mes de agosto en Jujuy.

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Al respecto, una integrante de la Asociación “Sumawarmy”, que colaboró con el desarrollo de la ceremonia, remarcó la importancia de celebrar cada año con el culto a la Pachamama y comentó que por invitación de las autoridades comunales “estuvimos acompañando el ritual de sahumar el edificio municipal y a todo el personal para que los siga protegiendo, y al mismo tiempo hicimos la ceremonia de la Pachamama para agradecer por todo lo que brinda y pidiendo protección y salud para todos”, resumió.