Las negociaciones argentinas por el pago de la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) están en un punto álgido de las mismas, dado que este viernes que viene y el martes próximo se vencen dos plazos de pagos.

Más allá de las tensiones que se generarían con el FMI en caso de una eventual negativa de pago por parte de la Argentina, el país además podría a la larga ser expulsado del organismo.

Así, Argentina deberá pagarle al FMI casi U$S1.100 millones y si bien el Gobierno Nacional confirmó que cuenta con los U$S717 millones en sus reservas para afrontar el pago del próximo viernes, las negociaciones con este organismo internacional se ven trabadas.

¿Qué consecuencias le ocasionaría a la Argentina no pagarle al FMI?

De más está decir que las tensiones se incrementarían notablemente entre el FMI y la Argentina en caso de que esta última decidiese no pagar el préstamo que adeuda desde 2018.

Y aunque pudiese sonar extremo estar barajando esta idea de la negativa de un pago, lo cierto es que desde altas esferas del Gobierno Nacional está dando vueltas la idea.

En concreto, Argentina aún no informó que hará el depósito de estos U$S717 millones para el próximo viernes 28 de enero, y esto responde más a estar expectante por un nuevo acuerdo con el Fondo y las respectivas negociaciones.

Según analistas económicos, la negativa de pagar traería consigo tensiones fuertes en el mercado de cambios y a los activos financieros argentinos. Pero a su vez hay que decir que el pago de estos U$S1.100 millones tampoco acarreará demasiadas tranquilidades en este punto: dejará al Banco Central con sus reservas muy limitadas y sin poder intervenir en el mercado cambiario.

La expulsión de la Argentina por parte del FMI si la primera decidiese no pagar, ocasionaría que el país no recibiría más asesoramiento ni tampoco préstamos de divisas.

El otro punto, y quizá el que más preocupa es que si Argentina se negase a pagar, podría a la larga ser expulsada como miembro del organismo. Y si bien no caería en default de manera inmediata, iniciaría un camino que la llevaría a ello.

En definitiva, el extremo máximo del incumplimiento con el FMI podría generar que el organismo haga público que uno de sus miembros incumplió el pago, difundiendo el monto y expulsándolo de Fondo. Esto imposibilitaría a la Argentina tener cualquier tipo de asistencia por parte del organismo, hasta tanto cancelase la deuda.

En concreto, Argentina pasaría entonces a tener limitado el acceso al financiamiento de otros organismos internacionales, tales como el Banco Mundial, se le restringiría el financiamiento comercial de empresas para pago de importaciones.

También se produciría un aumento del financiamiento del Banco Central al Tesoro como principal fuente de financiamiento, con su consecuente inflación. Y además habría una importante caída de los flujos de inversión privados, dado el escenario económico de gran incertidumbre.

Los países que incumplieron sus pagos con el FMI

Un informe que presentó la consultora Quantum explicando cuáles serían las consecuencias para la Argentina ante la negativa de su deuda, detalló además cómo fueron los casos de los países que se atrasaron en pagos con el FMI.

“Para el FMI, si el incumplimiento supera los 6 meses, entra en la categoría de ‘atrasos prolongados’”. Para luego citar que a lo largo de su historia, 31 países han caído en esta categoría, la gran mayoría de ellos inmersos en problemas sociales y políticos y también en guerras.

A lo largo de su historia, 31 países han caído en la categoría de "atrasos prolongados" que plantea el FMI. Si Argentina no pagase, podría caer en esta categoría.

A su vez, el informe explica que en promedio, llegaron a tardar 7,8 años en poder salir de esa categoría y fue Sudán, este país subsahariano que más permaneció dentro de los atrasos prolongados: 37,2 años, saliendo de manera formal en el 2021.

Al referirse el informe a América Latina, cita el caso de Perú, que más tardó en salir, 7,5 años, desde 1985 a 1993.