8 de noviembre: Día del Buzo Naval

por Silvia Brandariz

Fue en el año 1921, cuando se dispuso la creación de un anexo a la Escuela de Torpedos en el Arsenal del Río de la Plata un Curso Complementario de Buceo voluntario para formar personal de rescate de torpedos.

Al curso Complementario de Buceo podían asistir los alumnos que en forma voluntaria desearan capacitarse como buzos y el objetivo era formar personal apto para la búsqueda y rescate de torpedos que se perdieran durante los ejercicios de lanzamiento.

En realidad la historia del buceo en Argentina comienza a escribirse en 1917 cuando el Ministerio de Marina ordenó que se designaran cuatro oficiales para realizar un curso de instrucción y adiestramiento en submarinos en los Estados Unidos.

Vale un reconocimiento a la participación que tuvo en el conflicto bélico en 1982 la agrupación de Buzos Tácticos de la Armada Argentina, que tiene su asiento en la Base Naval Mar del Plata.

El historiador Pablo Javier Melara, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, hizo una gran investigación y entrevistas con ellos, considerando que sus historias están relegadas y prácticamente ausentes.

Fueron 11 buzos los tácticos enviados a la defensa de Puerto Argentino y ya en su destino, esta fuerza especial de la Marina tuvo como misión proteger el puerto y los barcos allí fondeados, cumpliendo con una vigilancia “antibuzo”, contra los efectivos ingleses similares en las incursiones de ataque contra las instalaciones del apostadero o contra los barcos argentinos que se encargaban del traslado de material y pertrechos.

Buzos tácticos que desembarcaron en las Malvinas rindieron un sentido homenaje a los 44 tripulantes

Por ese motivo también tuvieron actividad nocturna, hora en que los buzos enemigos podrían minar algún barco.

De todos sus historias, se destaca el contraste entre un cuerpo especial con la mayor parte de las tropas, jóvenes reclutas con poco adiestramiento para el combate.

El historiador recuerda que “los buzos tácticos al estar en la zona del puerto vivieron una guerra diferente. Estuvieron permanentemente en movimiento, ya sea en tareas de vigilancia u otras misiones. No sufrieron falta de abrigo ni de alimentación. Estas diferencias fundamentales entre una manera y otra de vivir la guerra, la podemos encontrar en el recuerdo de Hugo Abat: “…Y cuando venían los camiones del Ejército a buscar los víveres al muelle venían los colimbas…que eran una hilacha no dabas ni dos pesos por los pibes, no tienían fuerza ni para agarrar la caja de carne. Así que sacábamos…teníamos una olla de 50 libros, la sacábamos al muelle y venían los pibes con el jarrito, con ese famoso jarrito que te quemabas hasta…la nariz y tomaban chocolate. Nosotros lo sacábamos ahí, tipo pozo logístico, y después los colimbas se peleaban por venir, después sobraban los voluntarios para venir a descargar víveres, porque sabían que siempre ligaban algo. Es una forma de colaborar con algo, en un momento que no teníamos nada asignado para hacer”.

Libro sobre los Buzos de Mar del Plata

Según se refiere en el libro “Los buzos del puerto de Mar del Plata”, de Verónica Iñurrieta, el buzo táctico Alberto Papasiero recordó uno de los peores momentos que vivió en la guerra: “vino un helicóptero volando…me llamó la atención lo que llevaba colgando…hasta que pasó casi por encima mío…era una red..de ahí salían bracitos, piernitas…eran soldados argentinos que los ingleses estaban juntando muertos, y los trasladaban no sé a algún cementerio. Eran 15 ó 20 pibitos colegados ahí. Ese fue para mí el peor momento“.

El regreso a la Argentina del grupo fue en el buque hospital ARA Bahía Paraíso de la Armada Argentina a través de un pequeño engaño: se hicieron pasar por heridos para no ir en los buques británicos.

Después vendría el regreso a la noche y a escondidas hasta la Base Naval Mar del Plata a la que llegaron el Día del Padre. “El recibimiento fue muy frío. Nos alojaron en la Base Naval y no nos dejaron salir mientras un oficial de inteligencia nos tomara declaración”, señaló el buzo Ramón Mendieta.

En La Gaceta Marina, los buzos tácticos son citados como una fuerza de elite, y como la primera unidad de operaciones especiales del país y Sudamérica. “Tienen una vasta historia de misiones desde su creación, el 17 de noviembre de 1952”, señala la misma publicación, y de tales misiones destaca el desembarco en 1982 en las Islas Malvinas durante la denominada “Operación Rosario”, y su reciente participación en el sofocamiento del incendio a bordo del Rompehielos ARA “Almirante Irízar”.