El kiosco estaba bajo sospecha y fue el perro Byron el que le indicó a los policías dónde estaba oculto el verdadero “negocio” familiar: entre chupetines y gaseosas vendían drogas, en barrio General Bustos, en la ciudad de Córdoba.

Se trató de un operativo realizado por efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico, en el que detuvieron a un hombre, su esposa y su hija que tenían en el kiosco en la propia casa, como pantalla para comercializar drogas ilegales.

De acuerdo a lo informado por el Ministerio Público Fiscal, durante el allanamiento, el perro Byron de la división K9 de la FPA, halló varias dosis de cocaína escondidas dentro de un recipiente, en uno de los estantes del comercio.

Tras el hallazgo de las sustancias, los efectivos encontraron elementos destinados al fraccionamiento de la droga por lo que los tres arrestados fueron derivados a sede judicial, por orden de la Fiscalía de Lucha Contra el Narcotráfico del Primer Turno a Cargo de Marcelo Sicardi.