Se trata de Luca Singerman, quien llegó al país desde Uruguay en un barco de la empresa Buquebus con 400 pasajeros a bordo.


Luca Singerman, el joven de 22 años que llegó al país desde Uruguay en un barco de la empresa Buquebus con 400 pasajeros y con síntomas de coronavirus, había negado cometer un delito contra la salud pública mediante un escrito y ahora podría ser condenado a 15 años de prisión y a pagar 700.000 dólares.

Tras la presentación del escrito, Singerman –se confirmó que està infectado– se negó a responder preguntas del juez federal de la causa, Luis Rodríguez.

Operativo por el barco de Buquebus. (Agustin Marcarian).

Tras la diligencia, la defensa del joven solicitó su excarcelación una vez que se recupere en el Sanatorio Agote, a lo que la fiscal federal María Alejandra Mangano no se opuso, motivo por el que es probable que en breve recupere la libertad.

Singerman está acusado de violar el artículo 202 del Código Penal, que reprime con “reclusión o prisión de tres a quince años” al que “propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas”.

Las fuentes judiciales informaron que esa imputación se basa en que los investigadores sospechan que el acusado violó la cuarentena a sabiendas de que estaba enfermo.

De acuerdo a la versión de la defensa, Singerman recibió el diagnóstico de Covid-19 positivo cuando estaba ya en el barco.

Además, el Gobierno de la Ciudad adelantó que va a reclamar por los daños y perjuicios que provocó el operativo que debió llevarse a cabo en la terminal de Buquebús, por lo que pidió a la Justicia que se lo admita como querellante en la causa.

Es que el procedimiento tuvo un costo de 700.000 dólares, entre los gastos que demandó el operativo en el puerto, el alquiler de combis y traslado a los hoteles de los pasajeros del buque, entre otros.

Es que ese día efectivos de Prefectura Naval y personal de la Dirección Nacional de Migraciones intervinieron ante la llegada del buque San Patricio al puerto metropolitano proveniente de Colonia con 423 personas, 404 pasajeros y 19 tripulantes.

Ante la sospecha de un infectado a bordo, se debió implementar un operativo de traslado y custodia de todos los pasajeros y tripulantes del barco a hoteles porteños para que queden aislados hasta ser remitidos a sus domicilios para que cumplan con su aislamiento.




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