“En la Argentina, caemos en la trampas de las discusiones de poder”, fueron las categóricas palabras del monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). Lo hizo en mediante la cuenta de Twitter, en su reflexión semanal.

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Ojea, quien tiene una estrecha relación con el papa Francisco, aseguró que en el país discutimos “sin animarnos a pensar juntos lo esencial, hacia dónde vamos”.

Su crítica se suma a la del arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, también cercano al papa, quien había señalado que al presidente Alberto Fernández le queda poco tiempo “para evitar una debacle”. También afirmó que hasta el momento “no hubo respuestas a las hondas angustias” de los pobres y la clase media” y en cambio se dedicó, entre otras cosas, “a promover la legalización del aborto”. “Una radicalización del oficialismo sería acercarse más al abismo”, escribió en la carta dirigida al primer mandatario.

El monseñor, por parte, reflexionó: “Por segunda vez en el Evangelio, el Señor Jesús abre el corazón a sus apóstoles como un verdadero amigo y les dice: ‘voy a ser entregado en manos de los hombres, me van a matar y al tercer día voy a resucitar. Mientras el Señor está confiando esta realidad trágica que él va a vivir, sus amigos comienzan a hablar de otra cosa, no le quieren preguntar sobre este tema; entre ellos comienzan a preguntarse quién va a ser el más importante en el Reino. Empiezan a discutir poder”.

La iglesia se manifestó en relación a la crisis del Gobierno. (Foto: Federico Lopez Claro)

Y continuó: “Ellos concebían a Jesús como un Mesías que les iba a dar el poder, el poder concreto, el poder temporal. Entonces aparece la vanidad de cada uno; quién va a ocupar el primer lugar, aparecen las comparaciones, aparece el creerse superior al otro, esta cosa tan humana...”.

“Nos discutimos a dónde vamos”

Finalmente, comparó: “En Argentina también discutimos poder, no discutimos proyecto de Nación, no discutimos a dónde vamos, no pensamos a dónde tenemos que ir, no nos podemos poner a pensar juntos, sino que discutimos poder; poder mediático, poder económico, poder político”.

“Ellos lo siguen a Jesús, todavía por una ideología. Jesús les propone el servicio, el servicio que supera a toda ideología: ‘entre ustedes el primero debe ser el último de todos y el servidor de todos’. Esto es lo que viene a traer Jesús, no la lógica de la ideología sino la lógica del servicio. Como los apóstoles, el Señor está clamando atención a lo que le está pasando en su corazón, a lo que va a vivir. Podemos decir; se asemeja a la situación dolorosa de tantísimos argentinos y argentinas”, subrayó.

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No obstante, aseveró que “así como los apóstoles discutían quién era el primero, Jesús se desangraba tratando de comunicarse con ellos para que lo entendieran. Así también muchas veces nosotros -y también en la Argentina- caemos solo en la trampa de las discusiones de poder, sin animarnos a pensar juntos lo esencial, hacia dónde vamos”.

El Señor nos ilumine en este tiempo tan difícil, tan complejo y que la Virgen nos cuide y nos tenga de su mano”, concluyó.