Atahualpa quiere recorrer el mundo y ella se sumó al proyecto.


Marley visitó a Natalia Oreiro como parte de su programa “Por el mundo en casa” y la actriz lo recibió en la casa rodante que le regaló a su hijo Atahualpa (8), fruto de su relación con el músico Ricardo Mollo, y luciendo un barbijo muy particular.

Natalia Oreiro y Marley “por el mundo” (Web)

Oreiro contó cómo atraviesa este momento en el que no puede viajar a su país natal, Uruguay, ni salir de gira por Rusia como solía hacerlo antes de la pandemia de coronavirus. Además mostró la casilla de Atahualpa, que causó sensación.

“Para un cumpleaños mi hijo me dijo ‘Ay, cómo me gustaría recorrer el mundo en casa rodante’ y yo le dije ‘obvio, dale’. A mí me encanta todo lo que es el mundo gitano, viajar y ser así, nómade. Me gusta mucho”, contó Oreiro. El vehículo es de los años 70 y ella misma lo fue refaccionando para adaptarlo a su hijo.

Acá están las cositas de Atahualpa, muchas de ellas las cosí yo. Acá se queda a dormir con el abuelo, con mi papá, cuando podía viajar, ahora ya no puede. Se extraña un montón. Pero esta mesa se baja y se arma una cama acá. Por allá tenés el baño, en estas puertas tiene sus juegos de mesa. Te iba a invitar a jugar, pero no podemos tocar nada”, le dijo a Marley.

Una de las sensaciones del programa fue el barbijo con el que Natalia recibió al programa: un modelo poco convencional que, además de cubrir boca y nariz, lleva una especie de pantalla ante los ojos.

Natalia Oreiro y Marley “por el mundo” (Web)

Sobre la cuarentena, la cantante reflexionó: “Agradezco tener la posibilidad de estar con Ata. Él está pasando esta situación tan dura emocionalmente bien, y en ese sentido sabemos que somos privilegiados, porque hay gente a la que le está costando mucho”.

Por último, desestimó la posibilidad de tener otro hijo y contó que Atahualpa tampoco “quiere un hermanito, le gusta estar así”. “A Ata lo pensamos un montón, hoy no me imagino mi vida sin él, pero antes no me imaginaba siendo mamá. Es contradictorio, pero yo estaba bien, y pensé que quizá no era una búsqueda. Pensaba que quizá era así, y en un momento quiso venir y fue alucinante”, dijo.

Natalia Oreiro y Ricardo Mollo




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