"Pase lo que pase, desde el lunes pienso salir a entrenar todos los días como el fútbol", había avisado el miércoles pasado el remero olímpico Ariel Suárez. Y cumplió.

"No voy a permitir que mi deporte se extinga, si permiten (entrenar) a los futbolistas, pues también al resto de los deportes olímpicos que tenemos el mismo derecho", escribió en su cuenta de Twitter. La indignación es de miles de atletas que ven cómo un deporte de equipo retoma la actividad, mientras muchas disciplinas individuales y de menor riesgo no.

Para reclamar, los deportistas se reunieron el domingo frente a la quinta de Olivos. "Voy a poner el bote en el agua cueste lo que cueste", dijo Suárez a TN durante esta protesta, y aseguró que la única forma de que lo saquen del agua es "preso".

Tal como había anunciado en sus redes y en el móvil televisivo, el campeón panamericano y finalista en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, volvió al río este lunes, a pesar de no contar con una autorización por parte de las autoridades de Tigre.

El móvil de TN estuvo en el Río Lujan y fue testigo de la emoción del oriundo de San Fernando, que no pudo contener las lágrimas al subirse al bote. "No saben la felicidad que tengo. No daba más, necesitaba volver a entrenarme. Vamos cinco meses y esto no es un capricho", dijo.

"Solo como loco malo, pero tan feliz como el primer día...", escribió en la previa, y luego compartió una selfie entrenando, junto a la palabra "Feliz!". Sin embargo, más tarde publicó otra imagen junto a cuatro efectivos de Prefectura, aunque no quedó claro si lo detuvieron o si le permitieron seguir remando.