Gustavo Giménez, piloto de Aerolíneas Argentinas, es uno de los voluntarios que se ofreció para traer a argentinos que están varados en el exterior y quieren volver al país. De hecho, està al frente del vuelo de ida a Cancún, que será uno de los últimos autorizados por el Gobierno, tras el anuncio del presidente Alberto Fernàndez.

"Lo que estamos viviendo es desesperante. Es como subir a la gente del Titanic para salvarla, no paro de recibir llamados pidiendo que por favor traiga gente varada en el extranjero", dijo el comandante del Airbus 330 que retornará con 250 pasajeros.

Y agregó en diálogo con Clarín: "Estamos haciendo todo lo que Cancillería nos pide, que son quienes elaboran las listas con los pasajeros que deben subir al avión".

Gustavo Gimenez

"Por ley tenemos que dormir después de cada vuelo. En ese, correspondían entre 18 y 20 horas. Normalmente pasamos la noche en un hotel, como obviamente no podíamos bajar a descansar en una zona de pandemia, debimos dormir en el avión y el vuelo de regreso lo hizo la tripulación extra con la que viajamos. Fue una autorización excepcional de la Administración Nacional de Aviación civil", reveló Giménez sobre otros vuelos que hizo desde el inicio de la pandemia.

También, recordó los aplausos a la tripulación: "No tuvimos contacto con nadie, pero había pasajeros que lloraban, otros que nos hacían reverencias. Se nos caían las lágrimas. Y no considero que esto sea heroico, este es un desastre sanitario y estamos todos metidos en este desastre".

Sobre las pautas de aislamiento, manifestó que se le toma la temperatura a todos los pasajeros, aunque advirtió que "no quiere decir que si tienen fiebre no van a embarcar, eso es muy importante que lo sepan". En ese sentido, explicó que en esos casos toman "las medidas para que puedan viajar aislados dentro del avión".