La campaña electoral va tomando temperatura y los dos principales líderes políticos de la Argentina elevan su perfil para tomar notoriedad. 


Como en un ring de boxeo, la centralidad también es un valor muy apreciado en la política. Los últimos días fueron un claro ejemplo de esa puja por ganar el centro con la intención de dejar que sea el otro (o los otros, para el caso de la política) el que corra con el gasto de perseguir al rival. El Presidente Mauricio Macri buscó en la semana no perder iniciativa política montado en su convocatoria a la oposición para discutir una agenda de Estado.

En parte lo logró. El intercambio epistolar de invitaciones y propuestas de Macri con Lavagna o Massa o las visitas a la Casa Rosada de los gobernadores peronistas Peppo (Chaco) y Bordet (Entre Ríos), reflejaron la intención del Gobierno de mostrarse activo, a la ofensiva. Estos movimientos, al igual que el boxeo, pudieron tener un objetivo concreto, pero también, que no se dude, actuaron como distracción frente a datos críticos de la economía real: el Indec informó que en marzo, el índice de producción industrial cayó un 13,4 por ciento respecto al mismo mes de 2018. La producción automotriz (que genera el “empleo de calidad” prometido por Cambiemos en la campaña de 2015), cayó un 33,6 por ciento.

Mauricio Macri (Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)

Del otro lado del cuadrilátero, Cristina Fernández también pugna por ese centro. Desde hace dos semanas, para algunos, ganó esa centralidad política tan pretendida y lo curioso es que lo hizo con un libro. A fines de abril se filtró que se había agotado la primera edición de 20 mil ejemplares de “Sinceramente”; poco después trascendió que ya iban por los 60 mil; a este periodista, desde la Editorial Sudamericana se le informó que la tirada había trepado a los 124 mil, y el jueves pasado, en la presentación del libro en la Rural, el director editorial para Argentina, Juan Ignacio Boido, informó que que estaban en los 300 mil ejemplares. “Inicialmente, con una tirada de 30 mil pensábamos que era un éxito”, admitió el editor.

La charla de Cristina Fernández en la Feria del Libro, seguida por una multitud en la calle pese a la lluvia, fue el primer gran acto de la campaña presidencial que se viene. Nadie quiere arriesgar que será la candidata. Pero en el entorno de Alberto Fernández (Cristina reconoció que fue quien la impulsó a escribir “Sinceramente”) no entienden por qué no lo sería. Las encuestas, en su totalidad, la miden como la figura con más votos entre el universo opositor.

En diciembre de 2017, Cristina Fernández tomó la iniciativa de recomponer la relación rota con el exjefe de gabinete suyo y de Néstor Kirchner. Esteban Bullrich acababa de derrotarla electoralmente en la Provincia de Buenos Aires. No lo esperaba. Desde esa debilidad e incluso desorientación, hizo a un lado su orgullo y llamó a Alberto Fernández.

Cristina Fernández de Kirchner (Foto: EFE/Unidad Ciudadana)

Si bien rechaza el título de “principal operador político de CFK”, Alberto Fernández viene cumpliendo ese rol desde el año pasado. Sus gestiones para “unificar el peronismo”, la directiva de Cristina Fernández, se plasmaron en distintas provincias; la adhesión del kirchnerismo a la reelección de Juan Schiaretti se inscribe en esa lógica.

El pasado lunes 29 de abril, un día antes del paro nacional del sindicalismo opositor, Alberto Fernández se reunió con Sergio Massa y con Máximo Kirchner. Fue la continuidad de otros encuentros. “Aún no hay nada acordado”, confió a este medio un dirigente peronista. Desde el kirchnerismo y el peronismo oficial que conduce José Luis Gioja, dicen que harán todos los esfuerzos por confluir con el referente de Alternativa Federal. Entre las opciones que se manejan, está la de ofrecer la candidatura a vicegobernadora bonaerense a Malena Galmarini de Massa.

“Cristina quiere que el candidato a gobernador de Buenos Aires sea Axel Kicillof y que su vice sea una mujer”, insistió la fuente consultada por este diario. El exministro de Economía caminó los balnearios bonaerenses durante el verano -con muy buena aceptación- y también se animó a visitar entidades rurales de “la Buenos Aires profunda”, allí donde el campo sigue desconfiando del kirchnerismo. Los intendentes peronistas, sobre todo del conurbano, sienten recelo por ver “a un porteño” candidato de la principal provincia argentina. Pero también es cierto que, por ahora, ninguno de ellos sobresale entre sus pares. Ni el lomense Marín Insaurralde o la matancera Verónica Magario. Casi todos ellos estuvieron en la presentación de “Sinceramente”.

Los próximos días pronostican más vértigo en la disputa de la centralidad. El proyecto reelectoral de Macri (y Marcos Peña) necesita algo más que ingenio político en pos de ganar tiempo a la espera de los reticentes signos de reactivación económica; la best seller Cristina Fernández sabe que en poco más de un mes la oposición deberá haber definido las precandidaturas presidenciales.

Por Horacio Aizpeolea, de la corresponsalía Buenos Aires






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