El nuevo director del Museo de la Estancia pretende generar un diálogo horizontal con el personal y la comunidad.


Tomás Bondone tiene 53 años, es nacido en Bell Ville pero vive desde hace muchos años en la ciudad de Córdoba. Por concurso fue elegido recientemente como director del Museo Nacional de la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers. En esta entrevista con Vía Alta Gracia, adelanta el perfil que tendrá su tarea por los próximos cinco años.

Museólogo, profesor de Historia del Arte, investigador y Magíster en Patrimonio Cultural; considera que su experiencia de cinco años como director del Museo de Bellas Artes Evita – Palacio Ferreyra en la capital provincial es su mejor carta de presentación. “Vengo de la Historia del Arte, no soy especialista en Patrimonio Jesuítico pero creo que el perfil buscado para este tipo de cargos tiene que ver con la experiencia en gestión de museos”, analiza.

– ¿Con qué interés te presentaste al concurso?

Hace años que conozco este museo y participo de su programación. La conocí a su primera directora, Noemí Lozada de Solla. El desafío tiene que ver con los anhelos que tengo de trabajar brindando un servicio a todo tipo de públicos, entendiendo al museo como un centro cultural abierto, dinámico, democrático y participativo.

El mandato de Bondone como director del Museo de la Estancia se extenderá durante cinco años. “Ojalá que se siga concursando y se regularice esta situación. Me parece muy saludable que los museos tengan distintas gestiones y distintas miradas”, apunta en este sentido.

Recursos humanos

Tomás Bondone, nuevo director del Museo de la Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers de Alta Gracia

A la hora de hacer un diagnóstico sobre el estado en que encontró el Museo, Bondone destaca sus recursos humanos: “Encuentro un museo en pleno funcionamiento, producto de un equipo muy profesionalizado, comprometido con su labor y con un gran sentido de pertenencia. No todos los museos de la argentina cuentan con eso”. En ese marco, adelanta que pretende consolidar esa característica y avanzar, transversalizando acciones y horizontalizando roles.

Asimismo, reconoce haber encontrado “cierta antigüedad en la exhibición del museo, con salas muy vinculadas con la tipología del museo casa, el orden cronológico y las ambientaciones de cada espacio”. Propone “pensar esta puesta en escena mediatizada con otras estrategias”, reformulando “señalética, cartelería, iluminación, apoyatura museográfica”, para volver más dinámicas y participativas las visitas.

Además, encuentra la necesidad de darle carácter de conjunto a la Casa del Virrey Liniers con el Tajamar, el Molino, el obrador y las acequias; el llamado Conjunto Jesuítico.

– Se ha venido trabajando en un diálogo entre la tradición jesuítica y la recuperación de la memoria africana y de los pueblos originarios. ¿Se va a seguir con eso?

– Sí, claro. También la presencia de las mujeres. Hay que continuar y potenciar los trabajos que están en curso e incluir otros estamentos como el campo académico y pobladores y vecinos a través de nuevos proyectos. Entiendo al museo como un espacio de reflexión crítica.

Apuesta Bondone a “salir a la calle y vincularse con muchas instituciones, asociaciones, colectivos” para acercar más a los vecinos al Museo. Reconoce que se viene trabajando en este sentido, pero que es necesario “redoblar esfuerzos”.

En lo que a accesibilidad respecta, asume que por la edad de este edificio y el hecho de ser Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, no se pueden hacer grandes transformaciones. Empero, adelanta algunas iniciativas: “Estamos trabajando con otros ingresos como el portón de traspatio. También con visitas guiadas para públicos con discapacidades y se piensa en una recepción más amigable y una señalética nueva. El museo plantea muchas limitaciones físicas, no podemos construir rampas ni pensar en un elevador. Depende mucho de la creatividad y del equipo interdisciplinario”.






Comentarios