Cuando José Antonio Martínez regresó a Tres Arroyos luego de 20 años de ausencia, enterados de su retorno lo citaron en los estudios de LU24 para realizarle una entrevista a quien fue uno de sus primeros locutores y parte del staff durante mucho tiempo.

A la salida de la emisora, una mujer lo abordó llamándolo por su nombre. Testigos de aquel encuentro me relataron lo siguiente.

“Usted, le salvó la vida a mi hermano.”

Sorprendido, José Antonio escucho el relato de aquella señora: “hace más de 20 años mi hermano estaba enfermo. Necesitaba un medicamento carísimo y muy difícil de conseguir. Como último recurso llamé a su programa de radio y usted, durante varios días hizo una campaña para conseguir el medicamento. Nunca se olvidó de mi situación y todas las noches le dedicó un espacio en su programa para intentar conseguirlo, nunca claudicó hasta que lo consiguió.”

Eran otros tiempos. Tiempos sin redes sociales, sin televisión en continuado y con llamados telefónicos al resto del país por operadora, por el cual, la tarea fue titánica.

Acto seguido la mujer le entregó una medalla con una cadenita: “era de mi madre – explicó – lo guardé durante más de 20 años esperando la oportunidad de volverlo a ver y entregárselo en agradecimiento. Cuando escuché en la radio que estaba aquí, no dude en venir”.

Esa medallita con la imagen de una virgen, hoy se encuentra enmarcada y decora la pared del living de la casa de su hijo Jóse (y no es una bestialidad ortográfica su nombre acentuado en la O, es así como sus allegados lo llaman).

Este podría ser el fin de cualquier relato, pero al tratarse de José Antonio Martínez es solo el principio.

José Antonio Martínezarchivo GS

José Antonio Martínez, animal de radio.

En el año 1969, Evaristo Edgar Alonso, quien posteriormente sería presidente del ARPA (Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas) durante muchos años hasta su desaparición física en un trágico accidente automovilístico, se encontraba armando el plantel de locutores que formarían parte del staff de LU24.

Casi de casualidad llegó a sus manos un cassette con la voz de José Antonio y no dudó ni un segundo en convocarlo.

El “Gordo” Martínez inició su carrera en la radio como locutor comercial, luego llegaría “Dimensión 24”, “Radionoche”, “Tanguisimo” “Frontera”, “Folklore en los Tres Arroyos”, “Cartas a mamá”, “Vivimos en un planeta llamado Tierra” fueron algunos de los programas a los cuales Martínez le puso su voz.

En aquellos años en los cuales no existía otra compañía nocturna más que la Radio, “Radionoche” se convirtió en un hito dentro de la radiofonía tresarroyense. Miles de personas se prendían cada noche al dial para escucharlo, posteriormente “Fronteras” que cerraba la transmisiones de la radio, corrió la misma suerte.

Frente al micrófono, José Antonio encontró un estilo propio y único. Nada dentro de sus programas estaba librado al azar, la producción estaba minuciosamente establecida de antemano, sus libretos, seleccionados con su ojo clínico, sin embargo, cuando le tocaba improvisar, con su impronta frente al micrófono, era capaz de cubrir cualquier bache radial y de salir airoso de cualquier problema que se le podía presentar al aire.

Dicen, quienes lo conocieron, que era el mejor “hacedor de climas” radiales que pisó un estudio tresarroyense, dueño de un timing especial para conocer el momento exacto para cada sentimiento, capaz de llevarte de la emoción a la risa, de la nostalgia a la reflexión sin escalas y con gran maestría, todo a su debido tiempo, sin que sobre ni falte nunca nada.

José Antonio Martínez junto a su esposa Blanca Borelliarchivo GS

El Teatro, su otra pasión

Comenzó a desandar su actividad teatral como director y actor de “La Cigarra” el grupo de teatro estable del Club Atlético Costa Sud, posteriormente se desempeñó como director en el Grupo Cultural Independiente Tablas, cuya relevancia, trascendencia y propuestas marcaron una época en el quehacer cultural tresarroyense durante los 10 años que estuvo activo.

El “gordo” era severo como director, tanto o más como histriónico y desfachatado arriba del escenario. Riguroso con los detalles, casi obsesivo de la perfección en cada puesta, que compensaba y justificaba con toda su creatividad y su trabajo incansable.

Sobre el escenario cuando la obra y las circunstancias se lo permitía, era capaz de improvisar cualquier situación.

José Antonio Martínez y Miguel Di Biasse en "colorinches"archivo GS

María Cristina Bianculli, quien fue parte del elenco del Grupo Tablas relató que durante las funciones de la obra “La Fiaca”, que se representó en más de 40 oportunidades, estableciendo un record en Tres Arroyos aún no superado, José Antonio sacaba a relucir toda su impronta sobre el escenario.

“Hay una parte en la obra –relata Bianculli – en la cual el protagonista intenta convencer a su amigo de que no vaya a trabajar y se ponen a jugar. José Antonio y Picky (Sode) eran capaces de hacer cualquier cosa, desde cantar o bailar con una escoba, hasta parodiar a Romeo y Julieta. Todos los días era una historieta nueva, inventaban siempre algo nuevo. La gente lloraba de risa, inclusive nosotros detrás de escena. En muchas oportunidades tenían que estirar más de la cuenta la situación porque nosotros no podíamos volver al escenario de la risa. Era desopilante verlo actuar”.

José Antonio Martínez y Ricardo Sode en "La Fiaca"archivo GS

Martínez fue además el autor de algunas de las obras de teatro que puso en escena el Grupo Tablas, “Nuestro Juicio” y “Costumbres” son ejemplos de su versatilidad a la hora de escribir.

Muchos de sus poemas fueron parte de una Antología de Autores Nacionales y es autor del libro “Mi archivo de radio” donde como si se tratase de un guion radial, hace un repaso de sus creaciones literarias.

Su creatividad no conocía fronteras, su inventiva estaba en acción permanente, era dueño de una sensibilidad única a la hora de plasmar cada uno de sus proyectos.

José Martínez, un “hacedor de amigos”.

Su hija Anahí alguna vez escribió estas palabras: “Mi papá era un “hacedor de amigos”. A cada paso encontraba uno, y se encargaba de llenar la vida de momentos compartidos para recordar. Él tuvo tantos amigos, cómo semanas o días para vivir. Amistades de todas las formas, colores y tamaños que puedan alcanzar a imaginar”.

Cuestiones laborales lo alejaron de Tres Arroyos en el año 1979 para instalarse en La Patagonia. Playa Unión, Rawson, Comodoro Rivadavia, Trelew fueron algunos de los lugares donde José Antonio Martínez siguió sembrando sentimientos y cosechando amigos.

Allí también José Antonio Martínez fue capaz de dejar su huella inconfundible en el quehacer cultural. Fue locutor en LU 20 la radio más prestigiosa de la provincia del Chubut, el estudio de FM El Chubut, perteneciente al diario del mismo nombre, hoy lleva su nombre.

Allí también con sus “Fronteras” marcó un hito en la radiofonía chubutense.

Con el programa “El Baúl de mi Buhardilla” ganó el prestigioso premio Santa Clara de Asís.

José Antonio Martínezarchivo GS

Fue durante algunos meses Secretario de Comunicación de la provincia de Chubut bajo el Gobierno del radical de Carlos Maestro, puesto que ocupo durante algunos meses para luego renunciar. La burocracia y los bagajes de la política fueron demasiado para un hombre de acción y de armas tomar como José.

José Antonio Martínez, el gordo Martínez, dejó su huella en todos los caminos por los cuales transitó. Con su impronta, su bonhomía, su histrionismo y ese buen humor tan particular que siempre lo acompañó.

Fue padre, amigo, hermano de todos aquellos que se atravesaron en su camino, y en el corazón de todos ellos dejó su marca imborrable.

Todos lo extrañan…y por algo será.