Tandil y sus 200 años: el Bicentenario que reúne naturaleza, gastronomía y una ciudad pujante

Este 4 de abril y toda la semana, la ciudad festejará un nuevo año de vida.

Tandil y sus 200 años: el Bicentenario que reúne naturaleza, gastronomía y una ciudad pujante

Esta semana en Tandil, todo es una fiesta. Este martes, los festejos se redoblan con el cumpleaños de la ciudad y las celebraciones del Bicentenario, que continuarán el jueves cuando arranque el tradicional Vía Crucis en el Monte Calvario para celebrar Semana Santa.

Tandil es una de las ciudades más antiguas de todo el sur argentino, fundada por el gobernador Martín Rodríguez el 4 de abril de 1823. Las verdes serranías que en la actualidad disfrutamos para la vida al aire libre y gran cantidad de actividades outdoor son las mismas que aquellas gentes recorrían a pie por kilómetros para traer y llevar sus productos hasta la zona, especialmente sal y tejidos.

Eran las mujeres tejedoras de ponchos las que más trabajaban. De hecho, fueron esos mismos tejidos los que usaron las tropas argentinas mucho tiempo después para la guerra porque eran abrigados, impermeables y no perdían el color. Piedra que late, Piedra que se mueve, Piedra donde encontrarse son algunas de las acepciones que se le atribuyen al mapuche nombre Tandil, ya que los indígenas asociaban a la zona con las piedras que para ellos eran algo incorruptible e indispensable para el desarrollo de su vida cotidiana.

Así que habitada desde miles de años atrás, la moderna Tandil cuenta con 150.000 habitantes, muchos descendientes de italianos y españoles, aunque el primer inmigrante fue Danés, Juan Fugl en 1811, quien dejó una gran impronta. Tandil conserva y añade constantemente atractivos, gracias a los hermosos paseos serranos ubicados a pocas cuadras del centro. Por otra parte, los circuitos turísticos alternativos hacen de esta ciudad un lugar ideal, digno de ser conocido.

La llegada del ferrocarril, en el año 1883, se constituyó en una de las principales razones del despegue y crecimiento. La vieja aldea agropastoril empezó a sumar nuevas producciones a través de rubros de mucha gravitación como la industria, el comercio y el turismo. El auge de las canteras y del desarrollo lácteo primero y las fábricas metalúrgicas algunas décadas después, convirtieron a la ciudad en un fuerte atractivo para la radicación de numerosas familias en procura de fuentes laborales.

Hoy Tandil es una ciudad consolidada, con varios miles de establecimientos comerciales y una industria en pleno desarrollo a lo cual se suma su producción de alimentos, más allá de los exquisitos salames y quesos ya reconocidos a nivel nacional e internacional.

Cuenta con una de las más importantes y calificadas universidades nacionales del país hasta la que llegan miles de estudiantes desde toda la región y muestra cada día el incesante quehacer en materia de producciones y creaciones intelectuales y culturales.