Atiende por una ventanilla protegida con plástico y en la vereda tiene un changuito con donaciones.


En el marco de la cuarentena por la pandemia del coronavirus, muchos comercios debieron adaptar la atención al público a las medidas preventivas del distanciamiento social.

Tal es el caso del Kiosco “Líder”, en la esquina de la calle José Mármol con la Avenida España, cuyo propietario cerró la puerta de ingreso al público y habilitó una pequeña ventanilla que protege con un plástico y deja sólo una pequeña ranura para el paso de la mercadería.

Los clientes son atendidos por una pequeña ventanilla (Vía Santa Rosa)

Pero además, en la vereda puso un “changuito solidario” con mercadería para que, según reza el cartel, “si necesitás un alimento, no dudes en tomarlo, no tengas vergüenza”. Pero en el caso de que no lo necesiten, “te invitamos a dejar uno para ayudar al Oratorio que los ex alumnos de Don Bosco tenemos en el Barrio Santa María de Las Pampas”.

El changuito solidario (Vía Santa Rosa)

El dueño del kiosco, Julio César Zorzi, le cuenta a Vía Santa Rosa que “lo del changuito está muy bueno, tiene una doble función, por un lado la gente puede traer alimentos y dejarlos ahí, o también cumple la función de autoasistencia a las personas que pasan por aquí y que realmente lo necesitan”.

El kiosquero agrega que la idea del changuito surgió junto a un excompañero del Colegio Domingo Savio, Mauricio Dadán, “somos ex alumnos del Don Bosco y salimos con esa marca cristiana de hacer algo por el prójimo“, explica.

Las monedas del cambio las entrega por un tubo (Vía Santa Rosa)

“A esta altura de mi vida, tengo 45 años, uno busca hacer algo que me llene más como persona y salirse del mero acto comercial“, dice Zorzi, que además recibe donaciones en dinero de los vueltos de sus clientes que anota prolijamente en un cuaderno.

Así se juntaron 5.300 pesos de vueltos donados con los que se compraron verduras, y “después se juntaron 10.445 pesos con los que compramos carne picada“, todo para el Barrio Santa María de Las Pampas. Julio dice que también “en el basurero hay familias que nosotros asistimos. A todos les hago firmar el cuadernito, son vueltos que la gente va dejando”, precisa.

En el cuaderno anota puntillosamente todas las donaciones (Vía Santa Rosa)

El comerciante cuenta que los días de cuarentena “son raros, días difíciles“, y que con el aislamiento social notó que los clientes vienen con una mayor necesidad de conversar, “me pasó que mucha gente se abrió a contar a algunas historias“, como diciendo “voy al kiosco, busco algo, pero de paso converso con el kiosquero”, que un poco está en la naturaleza del tipo de negocio, interpreta.

Por último, dice que por las medidas preventivas “empezamos a atender por la ventanilla, la gente se fue adaptando y nos fuimos adaptando todos, y bueno, vamos pasándola, es temporal“, concluyó esperanzado.




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