En la casa cada uno habla como quiere, pero en los organismos oficiales se debe respetar el idioma oficial de la república Argentina y ahí apuntamos”.

La explicación partió de la abogada y docente mendocina Patricia Paternesi, que junto a su colega en leyes Cynthia Ginni (de Buenos Aires), presentó un proyecto en la Cámara de Diputados de la Nación para prohibir la utilización del lenguaje inclusivo en los distintos estamentos del Estado.

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Lo hicimos como particulares, ahora estamos sumando adhesiones y esperamos que lo tome algún legislador y lo apadrine o se sume al resto de las iniciativas que hay”, contó Patricia Paternesi.

La iniciativa que ingresó por mesa de entradas el 16 de junio establece en su artículo primero “prohíbase el uso en documentos y actos oficiales y en establecimientos educativos del comúnmente denominado ‘lenguaje inclusivo’, en cualquiera de sus formas (”x”, “e”, “@”, etc.), empleadas para reemplazar el uso del masculino cuando es utilizado en un sentido genérico, así́ como de cualquier otra forma diferente a la lengua oficial adoptada por la República Argentina”.

Patricia Paternesi. La abogada de General Alvear fue una de las autoras del proyecto que busca prohibir el lenguaje inclusivo.Gentileza

Paternesi, es oriunda de General Alvear pero desde hace años se radicó en Santa Rosa (La Pampa).

Actualmente forma parte de un grupo de unos 300 profesionales de las leyes de todo el país y dentro de ese ámbito comenzaron las consultas sobre la utilización del lenguaje inclusivo y decidieron trabajar en la iniciativa.

“Cada uno que se exprese como quiera pero no así alguien que está en un cargo del Estado, hay un idioma oficial que se debe respetar”, dijo con firmeza la abogada.

Entre los ejemplos que mencionó Paternesi sobre la avanzada desde el ámbito oficial para la imposición del lenguaje inclusivo en todos los ámbitos, está el tratamiento en el Congreso de la ley de equidad de género.

La norma incluye dentro de su articulado un apartado que condiciona a los medios de comunicación privados limitando la pauta oficia si es que utilizan o no el lenguaje inclusivo.

“Eso es un avasallamiento y un adoctrinamiento. Por cambiar una letra o hacer el desdoblamiento constante de palabras para marcar femenino o masculino, no es inclusión, y encima te hacer perder más tiempo. Va hasta en contra del sentido común”, remarcó.

Cynthia Ginni, abogada de Buenos Aires que participó en la elaboración del proyecto para prohibir el lenguaje inclusivo. Gentileza

“Además, lo único que hace es que crear más confusión o dificultad. Los pobres jubilados que van a ANSES y se encuentran con carteles con las palabras a las que reemplazaron letras con el arroba o la x, a los dramas que ya tienen con la tecnología, le sumamos un problema más. Eso lejos de incluir los excluye”, añadió.

Lenguaje y educación

Como docente dentro del proyecto también está incluido un apartado específico para el ámbito educativo.

El segundo artículo establece que “la norma es aplicable a todos los documentos y actos oficiales emitidos por cualquiera de los tres poderes del Estado en todos sus niveles, así́ como a las escuelas de todos los niveles y demás establecimientos educativos de la República Argentina”.

Entre los fundamentos que sostienen la iniciativa tomaron lo que sucedió en Francia que “ha prohibido oficialmente la utilización del denominado lenguaje inclusivo en los establecimientos educacionales” y además agregaron que “los niños van formando su lenguaje los primeros años de su vida y que su mala utilización podría no sólo obstaculizar la lectoescritura y su comprensión, sino también significar una barrera para aquéllos que tienen más dificultades”.

“Hay mucha preocupación en los padres, recibimos consultas de gente que ven como a sus hijos los confunden en el aula algunos docentes. Es una situación muy grave porque se transforma la educación en una fuente de adoctrinamiento”, sentenció la docente.

El idioma

Paternesi y Ginni tomaron como base las principales recomendaciones de la Real Academia Española que el año pasado pidió “evitar el abordaje ideológico o político de cuestiones que son estrictamente lingüísticas”.

“Cuando la Constitución dice que todos los habitantes tenemos derecho a un ambiente sano, no me siento excluida para nada. Nadie en su sano juicio puede sentirse ajeno a ese derecho y sería delirante pensar que el constituyente cuando redactó la Carta Magna lo hizo para un país solo de hombre”, sostuvo Patricia Parternesi.

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“Todos convivimos en un mismo país, bajo una misma bandera y con un mismo idioma. La inclusión se hace con políticas reales no cambiando una letra o desdoblando palabras que al final de cuentas genera confusión y la desnaturalización del idioma que es tan rico y bello. Como mujer no me siento excluida para nada al utilizar nuestra lengua como corresponde”, añadió.

Por último, la abogada consideró que “tarde o temprano este debate hay que darlo, no pueden ser todas imposiciones, sino se avasallan los derechos de cada uno”.