Estuvo prófugo casi tres años. Cuando lo atraparon se enteraron que estuvo preso en Buenos Aires con un nombre falso.


Mauricio Reyna Mulena, el hombre conocido como el “Caníbal de Alvear” supo integrar la lista de los más buscados en el país entre mayo de 2006 y enero de 2009.

El “Caníbal” asesinó a Luciano Redemí (24) de 29 puñaladas y después le cortó un trozo de carne de la espalda donde la víctima tenía un tatuaje y se lo comió.

Un día después de cometer el brutal homicidio, Reyna Mulena escapó de General Alvear y permaneció prófugo por dos años y ocho meses.

Su captura fue noticia nacional, lo que nunca salió a la luz, hasta ahora, es que durante el tiempo que estuvo prófugo de la justicia y parecía imposible dar con él, permaneció tras las rejas en una cárcel en Buenos Aires con una identidad falsa. Además casi se llevan presos a los policías.

El Caníbal de Alvear detenido en la sede de Interpol en Buenos Aires.

Por casi tres años la Policía lo rastreó por medio país hasta que lograron apresarlo en el barrio porteño de San Telmo en un operativo conjunto entre la división Investigaciones de General Alvear y detectives de Interpol.

Entre las historias que pocos conocen, es que para atrapar a Reyna Mulena, los efectivos de Investigaciones apelaron a un truco muy habitual en las películas, le ofrecieron a un indigente la mitad del dinero que llevaban para pagarse la estadía (alojamiento y comida) a cambio de información certera.

Cuando finalmente dieron con el “Caníbal”, casi se los llevan presos a ellos. Como estaban de civil, en vehículos sin identificación oficial y armados, los rodearon varios móviles de la policía porque pensaron que se trataba de un golpe criminal.

En medio de los gritos y las armas apuntándoles a escasos metros de distancia, sacaron las placas los efectivos mendocinos y también de la Interpol y se calmaron las aguas.

Durante la detención, Reyna aseguraba que era otra persona, la apariencia física en ese momento lo ayudaba. Sin embargo, los policías alvearenses que lo conocían bien no cayeron en el engaño y finalmente el “Caníbal” se doblegó.

Lo que descubrieron más tarde los efectivos de Investigaciones no lo podían. La treta de “soy otra persona” ya la había puesto en práctica Reyna y le había salido muy bien.

En su estadía en Buenos Aires, lo apresaron en una causa por tentativa de abuso y lo encarcelaron. Estuvo tras las rejas ocho meses hasta que recuperó la libertad. En todo ese tiempo nunca apareció en el sistema ni saltó un alerta siendo que estaba entre los más buscados del país.

No lo podíamos creer, lo buscamos casi tres años por distintos lugares, fuimos a Mar del Plata, a Comodoro Rivadavia, en Rincón de los Sauces. De donde recibíamos un dato íbamos. Era de los más buscados, tenía pedido de captura nacional e internacional. Y después nos venimos a enterar que en Buenos Aires lo tuvieron preso ocho meses y nunca nos llegó nada. Realmente increíble”, reveló un efectivo policial a diario Los Andes.

Mauricio Reyna Mulena fue sentenciado a prisión perpetua por homicidio agravado con alevosía.




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