El color, la gente y… ¡la lluvia! Cuatro pilotos llegaban con chances de campeonato a San Nicolás y quizás Agustín Canapino (Chevrolet) apenas entraba en la pelea. Las miradas estaban puestas sobre Matías Rossi (Ford) y Facundo Ardusso (Torino), pero el arrecifeño terminó imponiéndose en el final.

"Nunca hay que darse por vencido. Uno siempre sale a pista con la intención de ganar y de salir campeón pero todos merecíamos el campeonato. Las carreras hay que correrlas y hoy tuve mucha suerte", declaró el actual campeón.

La decisión de cambiar neumáticos por el agua fue determinante y le permitió escalar desde el puesto 39 al segundo, en una arremetida casi épica. Con Canapino ya en el podio, Rossi estaba obligado a entrar entre los 18 primeros para quedarse con el título, pero el clima le jugó una mala pasada. Por primera vez el porteño Alan Ruggiero (Torino) hizo el uno y José Manuel Urcera completó el podio.

Canapino en el podio. Su tercer campeonato con apenas 28 años. (El Informante)

El marco de público fue, sin dudas, excepcional. El emplazamiento estratégico del autódromo y los más de 40 años que separaron al TC de los nicoleños parecen haber potenciado aún más la coronación, con más de 60 mil almas.

El público acompañó pese a la lluvia en una final épica. (El Informante)