Durante la tarde de este jueves, el juez Ariel Parrillis recibió en Tribunales a Yamila Cialone, su mamá, Silvia Domínguez, y al abogado que las representa, Santiago Olivera Aguirre. La audiencia duró casi una hora.

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Sobre las llamadas que recibió Cialone, Olivera Aguirre afirmó: “Se identificaron a las personas que las hicieron, pero dejaron mudo el teléfono. Son de Río Negro, Delitos Informáticos está trabajando en eso. La Policía actuó rápido, pero se descartó que la nena estuviera allí” cuando fueron a allanar en esa provincia. Agregó que los teléfonos fueron secuestrados y ya están en San Luis.

“El juez nos dio un poquito más de tranquilidad, estamos esperanzados que en cualquier momento la nena esté con nosotros”, dijo por su parte la abuela de Guadalupe y agregó que solicitaron que “se tomen más medidas”, pero no precisaron cuáles.

“La esperanza no se pierde, la abuela y Yamila querían hablar con el juez. Lo único que las va a tranquilizar es que le devuelvan a su hija”, dijo el letrado.

“Llevo días días esperando una respuesta”

Antes de reunirse con el magistrado y desde el lugar en donde desapareció Guadalupe, Yamila Cialone junto a su hermana Georgina hablaron con los medios de comunicación sobre la angustia que atraviesan día tras días. Ambas mujeres ratificaron que la voz que escucharon en el llamado es la de la nena.

La madre de la pequeña sostuvo que cuando notificó sobre el llamado que recibió con una voz similar a la de Guadalupe, “llamaron a la ambulancia, me doparon y me trataron de loca”.

“El juez nunca me llamó y cuando lo vi por última vez me dijo que la respuesta que yo iba a buscar él no la tenía”, precisó la madre. “Llevo diez días esperando una respuesta de la Policía, llevo diez día sin saber nada de Guadalupe”, reclamó la progenitora.

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Por su parte, la tía y madrina de la niña relató que las llamadas que recibieron “amenazaban con la vida de Guada” y “decían cosas horribles”. En este sentido, contó que su hermana tiene una aplicación la cual graba los llamados y que no cesan de escuchar el audio una y otra vez.

“Para nosotros es la voz de mi sobrina, pero no se siente bien pareciera que estuviera dopada. Es espantoso todo esto porque sabemos que es ella, pero no está bien”, manifestó Georgina. Luego se retiraron a Tribunales para participar de la audiencia con el magistrado que lleva la causa. Fuentes El Chorrillero y El Diario