Por el Día del Estudiante, en San Luis, todos los jóvenes viajan poco mas de 40 kilómetros hasta la localidad de El Trapiche y se instalan allí durante al menos una semana. Algunos van a acampar, para ahorrar gastos, pero otros alquilan cabañas que incluso son reservadas desde principio de año, los precios varían entre los 30 mil y 120 mil pesos.

En San Luis es tradición que todos los estudiantes del último año del secundario lleven un nombre original para su promoción y se identifiquen con camperas, pantalones y banderas de colores. Es así que desde el lunes, El Trapiche, se llenó del espíritu juvenil.

Según el Diario de la República, con el buen clima primaveral los adolescentes provecharon el sol del mediodía para disfrutar de la naturaleza, recostados en las costaneras. En una misma cuadra se escuchaban tres estilos de música distintos: rock nacional, reggaeton y trap, en el medio dos mujeres en el jardín de una casa trataban de charlar mate de por medio. Todos convivían sin ningún inconveniente.

Un alumno del 5º año del Instituto Causay, Bautista Sbricoli, contó que: "Llegamos el domingo pasado y nos quedamos hasta mañana (por el viernes)", luego aseguró que no estaría ahí de no ser por la ayuda de su familia.

Además agregó que a la cabaña la tenían reservada desde comienzo de año. "Empezamos a averiguar porque no nos queríamos quedar sin nada. Pagamos 45 mil pesos en total, los dueños nos dieron la posibilidad de pagar todo junto o en cuotas, nosotros lo hicimos de una sola vez", manifestó con una sonrisa pícara y aclaró que para comer llevaron arroz, milanesas y tartas. "Para el asado no nos dio el bolsillo, está complicada la situación", dijo.

"Más vale que no se rompa nada", expresó mirando a sus compañeras Malena Zavala, que vestía un buzo color verde manzana de la promoción "Columba" y resaltó que pagaron un seguro de 10 mil pesos. "Acá estamos bien organizadas, unas limpian, otras cocinan y así nos vamos turnando. A una de las chicas le tocó ser la encargada de comprar la comida, cada una puso 500 pesos", detalló sonriente y agregó que planean quedarse hasta el domingo y que por la casa pagaron 120 mil pesos.

"En marzo salimos a recorrer y esta nos gustó, por suerte nos dieron la posibilidad de pagarla en tres cuotas, de otra manera no hubiéramos podido", precisó encantada y resaltó que con el curso organizaron un bingo y vendieron empanadas para juntar el dinero.

Agustina Cubero, apoyada en una tranquera marrón, charlaba con una amiga y de fondo se veía una enorme bandera que decía "Gelidios". "Compartimos la vivienda con otros compañeros", dijo alegre y señaló que los varones se encargaron de su menú y las chicas del suyo. "Trajimos cosas rápidas y fáciles de hacer, no vinimos con muchas ganas de cocinar", comentó.

La joven señaló que durante todo el año hicieron rifas y empanadas para pagar sus gastos. "En algunos casos nuestros padres nos ayudaron, si no no hubiéramos podido venir, se nos hizo difícil. Entre todos pagamos por la casa 2.020 pesos cada uno, somos treinta los que vinimos", enfatizó y agregó que la "movida de los jóvenes" empieza cerca de las cinco de la tarde. "Durante el día no hay nadie, todos están descansando", aseguró con una sonrisa traviesa.

Por otra parte, Guadalupe Batista expresó que "casi nos quedamos sin lugar". Es alumna de quinto año del Instituto Aleluya, quien detalló que dos meses antes consiguieron la casa. "Salimos ganando porque solo nos costó 30 mil pesos, otros conocidos tuvieron que pagar más", resaltó mientras se acomodó una gorra y precisó que en total fueron ocho amigas. "Con la comida venimos bien, pusimos 500 pesos cada una y compramos varias cosas. Estamos felices de estar acá", destacó.

Los chicos de la localidad de Justo Daract eligieron pasar una semana acampando. "Es la primera vez que venimos, es muy lindo El Trapiche, no lo conocía", precisó Nicolás Baigorria, alumno de quinto año de la escuela "Jesús Obrero", quien aseguró por día pagaban 150 pesos. "Somos gasoleros y disfrutamos de estar acá, de todas maneras tratamos de ahorrar un poco", concluyó.