Este lunes, un cartel con una figura de un ángel que dice “Omar” llamó la atención de quienes transitaron por Avenida Ignacio de la Roza casi avenida de Circunvalación. Es que, allí murió Omar Alfaro el 22 de octubre de 2005 en un accidente de tránsito y a través de una iniciativa de la Asociación Familias del Dolor y la Esperanza lo recordaron.

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Diario La Provincia SJ entrevistó a Martín, uno de los hijos de Omar, quien recordó con dolor aquél trágico momento en el que perdió la vida: “Esa mañana del sábado 22 de octubre, mi papá se dirigía a trabajar. Era albañil y trabajaba en Mitre y Salta, en 2 torres que había ahí. Era ciclista y esa mañana pasada las 6.30, el joven a los 22 años lo levantó por atrás y lo tiró a mi papá al canal que pasa por ahí y que ahora está entubado. Mi papá murió ahogado”.

En aquél momento, Omar tenía 35 años de edad, vivía en las inmediaciones de Avenida Ignacio de la Roza y Meglioli y tenía dos niños de 16 y 10 años de edad. Ese día, había ido a trabajar como albañil en su bicicleta como todos los días, pero nunca más pudo volver a ver a su familia.

Omar Alfaro tenía 35 años al momento de su muerte.

Sobre el lugar de la tragedia, Martín señaló: “Los primeros tiempos era paso seguro para ir a la EPET N°4 donde iba a estudiar. Recuerdo que yo no miraba, bajaba la cabeza. Es algo que sigue doliendo como al principio pero ahora es distinto, es otra forma de recordarlo”. Además, recordó que a Omar sus vecinos le decían “El Chico”, ya que “era súper joven cuando murió”. También, lo recordó como “como “un tipo muy bueno, amable, callado, que se la jugaba por todo”.

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Cabe destacar que el imputado por esta muerte fue un joven de apellido Conti, y según contó la familia Alfaro, nunca hubo justicia: “Para nosotros es muy importante que se pueda haber dado esto con la Asociación. Es muy importante porque quien pasa por ahí lo va a recordar. Incluso la persona que lo mató. Al pasar por ahí ese hombre verá lo que hizo con la vida de mi papá”. Por último, agregó que “no hubo juicio ni justicia, no hubo prisión ni cárcel” y que “nosotros éramos 4 y mi viejo trabajaba todos los días para llevar la casa. Hacía carpintería, todo por el bien nuestro. Los vecinos lo recuerdan así como muy laburador”.