Es en el barrio Margarita Ferrá de Bartol, ubicado en Pocito. Dicen que no pueden vivir con la inseguridad que hay en el complejo.


“Yo hace dos días que no duermo”, le dijo Sergio Morales, secretario de la unión vecinal del barrio Margarita Ferrá de Bartol, a Diario de Cuyo. La causa: los constantes robos que hay en la zona llevaron a los vecinos a armar turnos de vigilancia nocturna. Gracias a las guardias nocturnas dicen que atraparon a un delincuente. Si bien les han mandado patrulleros, los móviles policiales circulan durante el día y los mayores problemas los tienen en la noche.

El barrio, que tiene 192 viviendas, fue entregado en noviembre del 2018. Antes de que entregaran las llaves de las viviendas, ya hubo una ola de robos que dejó a varias casas sin los artefactos del baño, sin ventanas, picaportes y puertas. Luego, cuando se mudaron las familias los malvivientes arrasaban con todo lo que quedaba fuera de las viviendas: desde calzado, ropa, bicicletas hasta garrafas. Pero ahora los robos se volvieron más violentos y los delincuentes ingresan a las casas aún cuando hay gente adentro.

Los últimos dos robos que llevaron a la gente del barrio a tomar la decisión de montar las guardias fueron uno que tuvo como víctimas a dos mujeres, que mientras estaban dentro de la casa tres delincuentes ingresaron y les llevaron de todo, incluso ahorros para una operación. Y el otro, con un ladrón de 16 años que quedó libre horas después de ser detenido. Estos episodios los llevaron a tomar la decisión de montar guardias nocturnas.

Los vecinos ya atraparon a un ladrón.

“Ahora tenemos uno o dos robos por día y ya no se puede vivir así. Entre los vecinos hacemos turnos de noche, desde nuestras casas, para vigilar. Ya veremos cómo nos organizamos mejor, pero por ahora es una de las respuestas que tenemos para este problema”, agregó Morales. Durante las guardias atraparon a un ladrón, que luego fue detenido. 




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