Se llama Mauro Desimone y todas las noches a las 21 arma un altar en la puerta de su casa y reza con un micrófono.


Mauro Desimone es el nombre de un joven sanjuanino que, todas las noches a las 21, arma un altar en la puerta de su casa, saca un equipo de sonido y reza para todos los vecinos. La escena se repite cada día en el barrio Enfermera Medina, en la Capital de San Juan.

“Siempre digo lo mismo. Esto es para mirarnos las caras y sentir que vamos caminando juntos. No es fácil la cuarentena para nadie. El lema de estos encuentros es: obediencia a los gobernantes que están buscando el bien común y oración para que Jesús salga a la calle”, dijo Mauro a Diario de Cuyo.

El mensaje esperanzador en un barrio sanjuanino.

Su mamá Patricia es quien lo ayuda a armar el altar donde ponen una vela y la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. El joven usa su teléfono, un parlante y un micrófono para llamar a los vecinos. Luego saluda a todos los que se asoman por la ventana o el balcón. La pequeña misa se transformó en también en el momento que tienen todos para comunicarse y él les pregunta cómo están y qué hicieron durante el día.

Los vecinos salen a sus veredas para disfrutar de esta esperanzadora propuesta.

Primero, Mauro coloca el Himno Nacional que es entonado por todos los vecinos. “Fue una idea de mi mamá y como yo tenía el parlante me pareció bueno para tener un momento comunitario”, relató el sanjuanino. Después vienen los aplausos y cada vecino, desde su casa aprovecha para transmitir un mensaje de aliento. “Me mandan un audio y lo paso por el parlante para que todos lo escuchen y se sientan cerca”, explicó.

Por último, todos rezan un padre nuestro y se despiden para seguir con la cuarentena en sus casas. Hace unos días, la protagonista fue una psicóloga del barrio que le habló a los vecinos sobre el miedo.




Comentarios