Un hecho inédito sorprende a los vecinos de la ciudad salteña de Joaquín V. González, donde Marilú Matorras fue imputada por el delito de lesiones culposas luego de que su chancho mordiera a, al menos, dos personas.

Además de imputar a la dueña del animal, la fiscal de Joaquín V. González, María Celeste García Pisacic, ordenó el secuestro del animal, con el objeto de que no se repitan los hechos de violencia, y que la Fiscalía informe el lugar de destino adecuado para el cuidado del cerdo.

Todas las medidas adoptadas por la Fiscalía desde el inicio de las actuaciones, fueron informadas a la representante legal de la Asociación “Protectora de Animales Salta”, Carmen Céspedes, a quien se consultó sobre el destino adecuado del ejemplar porcino.

La intervención de la fiscalía se produjo luego de una denuncia radicada el 17 de febrero de este año. Según consta en la denuncia, un hombre caminaba por calle 9 de Julio de Apolinario Saravia, a orillas de las vías del tren, cuando repentinamente un cerdo que estaba en la vereda lo atacó y le provocó una herida en el muslo izquierdo.

Tras el ataque, el hombre fue trasladado al Hospital de Joaquín V. González, donde quedó internado durante varios días. Luego, al regresar a su domicilio, se desvaneció, por lo que debió ser nuevamente trasladado al hospital.

Otra denuncia registra un ataque el 24 de febrero, en el que un joven sufrió el ataque porcino y resultó con siete lesiones cortantes en distintas partes del cuerpo, las que fueron tratadas en el hospital zonal.

Por otra parte, todos los vecinos de la zona coincidieron en testimoniar que con la dueña del animal no se podía hablar, ya que se trata de una persona agresiva y que siempre hizo caso omiso de los pedidos de guardar al animal.

En ese marco, también una mujer manifestó que en septiembre de 2017, fue atacada por el mismo cerdo y que logró escapar, sin lesiones.

Por lo expuesto, la fiscal penal García Pisacic, requirió al Juzgado de Garantías interviniente que arbitre los medios necesarios para preservar la integridad física de los vecinos, ante el peligro que representaba el animal e informó a la Asociación Protectora para que defina un destino adecuado para el porcino.