Tras el repudio que generó que le hayan otorgado el beneficio de la prisión domiciliaria al productor de modas, Pablo Rangeón, acusado de abuso sexual, el fiscal Rodrigo González Miralpeix apeló la medida impuesta por la jueza Puertas.

Al estudiar los fundamentos, el fiscal entendió que hubo un análisis equivocado para el otorgamiento de la prisión domiciliaria, y expuso la necesidad de proteger a los testigos. Respecto al entorpecimiento del proceso penal, el fiscal recordó que las víctimas de Rangeón no son una o dos, sino seis. Todas ellas radicaron denuncia, entre ellas menores de edad y con una misma cualidad. “Todas ellas manifestaron temor por las represalias que pueda tomar el imputado, toda vez que siempre les manifestaba tener mucho poder”, remarcó González Miralpeix.

Estamos en presencia de graves hechos de violencia sexual” en perjuicio de seis víctimas, quienes han sido presas de valores que las denigran como persona, en tanto el imputado con la sola intención de apetecer sus deseos las tomó como mero instrumento de satisfacción sexual”, señaló.

La semana pasada, el abogado de cuatro víctimas, Jorge Agüero, calificó la decisión de la magistrada como un “hecho inadmisible” y también adelantó que apelaría al fallo que dejó libre al empresario con ocho denuncias por abuso sexual y otros delitos en su haber. “Queremos que Rangeón espere el juicio privado de la libertad”, sentenció.