Con la llegada de las bajas temperaturas y lo obligación de mantener la ventilación cruzada en las aulas para prevenir contagios de COVID-19, los estudiantes salteños pasan horas de frío en los establecimientos educativos. Los directivos de las escuelas y colegios de la provincia los autorizaron a llevar gorras y mantas para taparse durante la clases.

Desde el comienzo de las clases en marzo y en plena pandemia, los estudiantes asisten a clases divididos por burbujas y en días específicos. Además, deben mantener el distanciamiento social, usar barbijo de manera permanente e higienizarse con alcohol en gel. El sistema de ventilación cruzada en las aulas, que implica tener puertas y ventanas abiertas todo el tiempo, es también una de las medidas para frenar los contagios, sin embargo, se convirtió en un problema desde la semana pasada, con la llegada del frío.

Los niños y adolescentes van a clases con el uniforme de educación física, y el pijama abajo para tener más calor. “Algunos ya están llevando los camperones. Antes no tenían permitido ponerse las capuchas, ahora sí. También van con mantitas. En muchos casos no se está usando la vestimenta escolar como la pollera, sino el equipo de educación física. Abajo muchos llevan el pijama. Mientras estén cómodos y abrigados no hay problema”, indicó Roberto Suaina, titular del Coprodec (Consejo Provincial de la Educación Católica), que nuclea a 53 colegios parroquiales.

Desde el Ministerio de Educación, en tanto, solo adelantaron que por ahora es decisión de cada director permitir que los alumnos lleven frazadas por el descenso de las temperaturas, pero que mañana se reunirán para trabajar sobre el tema.