Una parada pequeña, poco conocida y llena de encanto en los parajes de la Quebrada del Toro. Enterate cómo llegar y las actividades que ofrece.


En una provincia bien llamada “La Linda”, a 99 kms de su capital, por la ruta 51, atravesando Rosario de Lerma, Campo Quijano, bordeando el recorrido terrestre del Tren a las Nubes, y yendo camino a Santa Rosa de Tastil; hay un pequeño lugar (más pequeño aún entre los cerros inmensos) llamado “El Alfarcito”.

El Alfarcito. (Web)

El nombre le viene de ‘alfalfa’, una planta nutritiva usada para alimentar el ganado; se dice que hace años los arrieros se detenían allí para alimentar la hacienda cuando cruzaban a pie desde o hacia el desierto de Atacama.

El Alfarcito recibe a los turistas que llegan con los ojos empapados de los colores de la Quebrada del Toro. Ofrece una parada en el camino para quienes deseen disfrutar de la comida regional, o llevarse algún recuerdo del Salón de Artesanías (elaboradas por las familias de las comunidades aledañas), o simplemente proporciona una excusa para frenar y contemplar los cerros y la belleza quieta del paisaje.

El Alfarcito. (Web)

El sol es un invitado asiduo en estos parajes, acompañado casi siempre por un cielo azul, azul, y una pequeña luna blanca, que si afinamos la vista, puede verse a la distancia.

Se recomienda al viajero, además de llevar protector solar o sombrero -porque el sol en estos lugares pega-, hacer la visita durante el día, almorzar en el restaurante del mismo nombre del lugar, y luego pasear, visitar la capilla y la pequeña granja de llamas. A unos pocos kilómetros se encuentran el museo y las ruinas de lo que fuera la comunidad de Tastil, un poblado preincaico que existió entre los siglos XIV-XV. Vale la pena esta excursión no solo por el valor histórico y la atmósfera especial que se respira entre esas piedras antiguas, sino también por la vista imponente que se abre a los ojos allá arriba.

Ruinas de Santa Rosa de Tastil. (Web)

El encanto de “El Alfarcito” se debe a la belleza de la naturaleza que lo rodea y al hecho de que es producto del trabajo y esfuerzo de muchas manos que ayudaron a llevar a cabo la obra de Sigfrido Maximiliano Moroder, más conocido como el Padre Chifri. Su misión fue darle a la gente de los cerros una salida productiva, revalorizando el trabajo de las comunidades y brindando educación a los jóvenes. El Colegio Secundario Albergue de Montaña Nº8214 El Alfarcito es el primero en los cerros del departamento de Lerma y forma parte de uno de los tantos proyectos realizados por el Padre Chifri junto con la Fundación Alfarcito, también fundada por el mismo en 2009.

El padre Sigfrido “Chifri” Moroder en El Alfarcito. (Web)

Quienes hagan este viaje podrán apreciar que los que atienden el restaurante o la tienda, e incluso los que hacen de guías en el museo son todos miembros de las comunidades de la zona, a veces también egresados del Colegio de Alfarcito.

El Alfarcito. (Web)

La Fiesta de la Papa Andina (julio), los festejos de la Pachamama (agosto) y la celebración del Patrono San Cayetano (agosto), con la misa, la procesión y el tradicional baile de los suris, son otros de los atractivos para los turistas.

Los Suris, vestidos para su tradicional baile. (Web)

Estas fiestas también son organizadas por los habitantes de los cerros con la ayuda de la Fundación Alfarcito con el fin de promover el desarrollo cultural y económico de la región y arraigar la identidad cultural de sus habitantes.






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