Durante el desarrollo de la pandemia, muchos analistas observan un dato particular: en países sin gobiernos democráticos, la contención fue más sencilla. Se controló el virus con la información y los movimientos de las personas, para saber quiénes estuvieron en el transporte público o se movieron de sus casas.

El fin de semana pasado, Google publicó informes sobre cómo se afecta la movilidad de las personas a causa del confinamiento por la pandemia del COVID-19. Los datos fueron anonimizados (para no poder recuperar las identidades individuales) y genéricos, para mostrar cómo los hábitos de movilidad evolucionaron con la pandemia.

Especialmente, en Argentina cayó la actividad de cafés, restaurantes, centros comerciales, museos, parques temáticos, cines, librerías y teatro en un 86%; farmacias y comercios en general, en un 61%; plazas, playas y parques un 89%; un 80% en estaciones y paradas de transportes; un 57% en lugares de trabajo; y finalmente, en los lugares de residencia creció un 27%.

Sin embargo, la información de los celulares de los salteños muestra que en todas las áreas, el acatamiento fue menor.

En cafés, restaurantes, centros comerciales, cines y demás bajó un 82%; mientras que en farmacias y comercios, un 55%. Plazas, parques y playas bajó un 84%; paradas de transportes y estaciones un 76%; y en lugares de trabajo, un 47%; mientras que en los lugares de residencia subió un 26%.

La mayor preocupación se despierta por los desplazamientos para trabajar, donde un 53% de los salteños siguieron con sus actividades. El uso de esta información es únicamente para medir la efectividad de las órdenes de distanciamiento social.

De acuerdo a los datos, en Buenos Aires la actividad en retail y recreación bajó un 88%; en farmacias y comercios un 60%; y en plazas, un 91%. En el transporte bajó un 70%; en oficinas un 60%; y en los hogares creció un 26%.

Los datos específicos de la Argentina pueden consultarse en este informe, y los de cada país en este otro.