En las últimas horas se dio a conocer la historia de Marciano Troncoso un hombre de 73 años, que ya se encuentra jubilado y que tras la situación de la pandemia, se lo comenzó a ver en en una parroquia de la ciudad, donde iba en búsqueda de un plato de comida para cada día. Sin embargo, el hombre escondió por mucho tiempo su profesión: ser pianista.

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Según trascendió, el hombre comenzó a estudiar educación musical en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y a partir del cierre de las actividades por la pandemia en el 2019, el hombre quedó sin trabajo y comenzó a ir a la Parroquia Lourdes en busca de un alimento diario.

No obstante, nadie sabía su talento hasta que él mismo preguntó si podía hacer utilidad de uno de los pianos que se encontraban en la institución, donde dejó ver a simple vista su pasión por la música y el piano. Incluso, mismos vecinos aseguraron en diálogo con La Capital que la semana pasada, el hombre coordinó con un grupo de personas en situación de calle y participó de una visita guiada al Museo Castagnino, donde descubrió un piano y no dudó en levantar la tapa.

Imagen ilustrativa de un piano.Foto: Gentileza

El hecho causó conmoción para todos siendo que ni bien se sentó en el piano comenzó a interpretar una pieza de Mozart con gran facilidad.

En la entrevista que le realizó el sitio rosarino, Troncoso confirmó que él no se encuentra en situación de calle porque tiene dónde dormir, pero sí se encuentra en una etapa de su vida solitaria, y sin hogar. Antes, cuando había actividades presenciales aprovechaba el comedor de la universidad para alimentarse y ahora lo hace diariamente en el comedor de la parroquia de Lourdes.

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Por su parte, el profesional de la música contó también que ante la imposibilidad de practicar piano en la UNR, actualmente consiguió hacerlo en la parroquia Santa Rosa (Mendoza y Entre Ríos) donde le prestan el lugar para que pueda seguir ejecutando las piezas musicales.

“Me llamaba la atención cuando alguien tocaba el teclado y me acercaba a mirarlo admirado porque no podía creer cómo lo hacía. Siempre me pareció algo inalcanzable”, sostuvo el pianista rosarino sobre su fascinación para con la música.