Este jueves por la madrugada, agentes de la Secretaría de Control y Convivencia detuvieron a una taxista para secuestrarle de su vehículo y la retención de su chapa, por tener puesto un tapabocas con el logo de la aplicación She Taxi. El motivo de llevar el coche al corralón fue la exposición de “publicidad prohibida” en una unidad del servicio público, le indicó el inspector que realizó el operativo.

La abogada de la app e integrante de Asociación de Abogadas TranslesbofeministasDenisse Moncecchi, indicó que en el acta no se especifica el motivo de la multa y que la taxista no fue informada en ningún momento sobre qué normativa específica estaba infringiendo más que publicidad prohibida sobre lo que considera “hay un vacío legal”.

Juan José García

En este marco, la abogada tildó a la remisión fue “irregular e intimidante” y adelantó que este viernes iría a la Justicia a realizar un descargo, aunque desde el municipio justificaron el procedimiento (basándose en el artículo 46 de la ordenanza 2649/1980 que establece: “Se permitirá el uso de uniforme y logotipo de agrupaciones y/o empresas de Radio Taxis, siempre que se respeten las normas de vestimenta) y destacaron la pronta resolución del episodio”.

Por su parte, la representante de la firma She Taxi, María Eva Juncos, puntualizó que las conductoras pidieron hacer un barbijo y un cubre asiento con el logo de la app para que las usuarias puedan identificarlas, no para invitar ni promocionar nada.

Además aseguró que este no es un hecho aislado ni arbitrario, sino que forma parte de una persecución comercial que vienen denunciando las conductoras dese hace meses. “Colegas se manifiestan de forma violenta diciendo que ´hay que tumbar a She Taxi´. Estamos acostumbradas a que critiquen la app y nos persigan en las calles. Por suerte estamos organizadas”, sostuvo Juncos.

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Este jueves, las compañeras de Adriana Ferreira, la conductora en cuestión, se movilizaron y no descartaron ir hoy al Centro Territorial de Denuncias a realizar un descargo por “amenazas y abuso de poder”.

Ferreira contó que el inspector la amenazó y le dijo que si subía la foto en las redes sociales le iba a sacar el carnet. Sus colegas fueron hasta la puerta de la Dirección de Tránsito y lograron que el auto se le restituyera horas más tarde.

Con información de La Capital.