Un 14 de julio se determinó como el inicio del brote en la ciudad de Río Gallegos. Por aquellos días, la capital provincial empezaba a conocer la historia de los 4 operarios de una contratista que llegaban a realizar (en nombre de MOVISTAR) un trabajo en la antena emplazada en la XVIª Agrupación “Patagonia Austral” de Gendarmería Nacional.

También hubieron reuniones sociales, un encuentro familiar de un camionero que no cumplió la cuarentena tras regresar a la ciudad, un evento social en un club deportivo del que participaron varias figuras de la política y legisladores provinciales y que terminó propagando el virus en varias dependencias como el Superior Tribunal de Justicia o el Ministerio de Economía, e incontables encuentros que a diario sus propios protagonistas se encargaban de subir a sus redes sociales, desafiando todas las disposiciones vigentes.

Todo aquello, llevó a disponer que Río Gallegos ingresara en fase de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) el 1 de agosto de este año. De aquella fecha pasaron 120 días, para que la capital de Santa Cruz pudiera frenar la curva de contagios y la tasa de positividad que nos mostraba casi a diario, entre 130 a 150 casos diarios de promedio.

Hubo seres queridos, conocidos, amigos que perecieron en medio de esta pandemia. Hay personas que quedaron con terribles secuelas a pesar de estar vivos tras padecer los efectos del covid 19 y que lentamente se recuperan.

Desde el lunes 30 de noviembre, Río Gallegos volverá a estar en una fase distinta, más permisible, menos restrictiva. Seguramente, en pocos días se habilitarán las reuniones sociales y familiares, se permitirá el turismo, la circulación abierta interprovincial sin tantas limitaciones. De nosotros dependerá que los tiempos que vienen, no terminen siendo un caldo de cultivo que nos obligue a retroceder lo avanzado.

La situación de colapso hospitalario sigue siendo la misma, los trabajadores de la salud siguen estando sobre exigidos y sobre saturados, y más cansados después de 8 meses de pandemia. Se ha nivelado la curva de crecimiento y es una buena noticia, pero lejos estamos de estar a salvo.

Esperemos entender que si nos cuidamos, cuidamos al otro, de que estamos lejos de estar en una situación ideal o superada, y que el coronavirus sigue estando entre nosotros, y que de nosotros depende, poder seguir conteniendo esta tasa de virosidad. Arrancaremos este lunes la fase DISPO y lo que hagamos y dejemos de hacer, mostrará si aprendimos algo de estos 120 días.

Rio Gallegos