La iniciativa partió de Vecinos Autoconvocados y encontró en profesores y estudiantes de la Escuela de Formación Profesional N°7 de Resistencia los conocimientos y mano de obra para llevarla adelante.


Un grupo de alumnos de la Escuela de Formación Profesional (EPF) N° 7 de Resistencia vienen desarrollando el diseño de rodados especiales para ser utilizados por personas que se trasladan en sillas de ruedas. La dirección del proyecto está a cargo del profesor de Mecánica, Juan Marcón, quien detalló los alcances de esta iniciativa en una entrevista con Radio Facundo Quiroga.

La idea surgió de la entidad “Vecinos Autoconvocados” quienes propusieron darle un destino útil a la cantidad de repuestos y autopartes de las motos que son llevadas al corralón municipal y nunca son retiradas por sus propietarios porque no pueden – o no quieren – afrontar las multas. A partir de ahí, se habló primero de la factibilidad que los alumnos de la EFP N°7 puedan desarrollar carros adaptados, como ya se utiliza en otras partes del mundo. La buena recepción de las autoridades de la escuela y la pasión “fierrera” del profesor Juan Marcón (experto en preparar kartings) hizo que se pudiera armar un grupo de estudiantes que realmente se apasionaron con la idea.

El diseño del vehiculo adaptado es una obsesión en la EFP 7.

Luego, representantes de los “Vecinos Autoconvocados” hicieron las gestiones ante la Municipalidad de Resistencia para obtener las normativas que permitan rescatar los vehículos que estaban en condiciones de ser reutilizados. Allí se encontraron con la absoluta predisposición del secretario de Gobierno de la comuna capitalina, Sebastián Lifton; del presidente del Concejo Municipal, Gustavo Martinez, y de ediles como Juan Manuel Chapo. Todos se “enrolaron” en la idea y ofrecieron su trabajo para generar el marco legal adecuado para que esas motos, acumuladas hasta saturar varios corralones, puedan ser reutilizadas.

Se revisa cada moto para ver cuáles partes servirán al proyecto.

También se reunieron con las autoridades del Instituto Provincial de la Discapacidad (IPRODICH) quienes fueron determinantes para orientar esta primera etapa del proyecto. ¿Por qué se habla de una primera etapa? Porque si el diseño resulta exitoso, ya hay quienes ven en perspectiva el desarrollo de otros carros adaptados, por ejemplo, para transportar cartones y otros desperdicios especiales de la zona céntrica de la ciudad, eliminando el ingreso de los carros con tracción a sangre (caballos). En todos los casos, se trata de posibilidades extraordinarias para que los estudiantes de esta escuela pública tengan una gran experiencia y hasta una salida laboral inmediata, una vez terminados sus estudios.

Profesores y alumnos de la EFP N°7 y Vecinos Autoconvocados.

El desafío lo llevan adelante, por ahora, 16 estudiantes avanzados en el área de mecánica. Pero en tanto el diseño vaya quedando consolidado irán sumando más alumnos que puedan ofrecer mano de obra y que -a la vez- se capaciten para que el proyecto tenga continuidad en el tiempo.

Los carros adaptados deberán guardar todos los requisitos de seguridad exigidos por ley, con lo cual hay una permanente consulta con el área de Seguridad Vial que asesora convenientemente. Tal vez, la expresión del profesor Marcón defina hasta qué punto el entusiasmo desborda a todos los involucrados en esta historia: “Aquí ganamos todos. Aquí ganamos como comunidad”.

Para fundamentar su definición explica: “Sabemos que podemos dar una ayuda extraordinaria a personas con discapacidad, con lo cual fortalecemos la conciencia social y, por el otro, mostramos que la educación pública sigue siendo un ámbito que, con proyectos sólidos, los estudiantes salgan con una base sólida, con conocimientos y una práctica excepcional que les dará un perfil inmejorable en el mercado laboral en el cual deberán insertarse.




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