Gastronómicos de Rafaela, junto con sus pares de Rosario y de Santa Fe enviaron una nota al gobernador Omar Perotti en donde afirman que “no contagian” y piden un resarcimiento económico por el cierre anticipado de sus negocios, decisión que se aplicó a partir de este viernes en toda el territorio provincial.

Carlos Mellano, Rodolfo Verde, Silvina Imperiale, titulares respectivamente de AEHGAR (Asociación Civil Empresaria Hotelera Gastronómica Rosario), AEHG Santa Fe (Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Santa Fe) y CAPHREBAR (Cámara de propietarios de hoteles, bares, restaurantes y afines de Rafaela y la región), las tres Filiales de la FEHGRA (Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina), indican que durante la pandemia cerraron un “20% de los establecimientos, con la consecuente pérdida de fuentes laborales formales, las que se calculan en 150.000, aproximadamente”. Algo similar pasó con la hotelería.

En Rafaela, entre 8 y 12 comercios gastronómicos cerraron desde marzo pasado. Entre ellos, algunos históricos como el Comedor Susana o Tumpambaé. Así lo confirmó Imperiale, en diálogo con FM Galena.

“La falta de ingresos y el deber de cumplimiento de los compromisos con facturación por debajo de lo normal, hasta en un 80% y tomando en cuenta que algunos comercios tenían facturación “0”, obligó a las empresas a endeudarse, con los bancos, con empresas proveedoras de servicios, con alquileres, con proveedores varios”, recuerdan.

Hoy nos encontramos frente a nuevas restricciones, con un escenario infinitamente peor que el transcurrido durante el año anterior. Hoy las restricciones nos encuentran con deudas, compromisos con los bancos, planes de financiación en marcha, salarios, pago de proveedores”, remarcan y destacan “No negamos la existencia de la pandemia ni sus efectos sobre el sistema de salud, pero señores Gobernantes, la gastronomía no contagia ni es foco de propagación de infecciones, por el contrario nuestros espacios son cuidados y en ellos se da cumplimiento cabal a los protocolos sanitarios”.

“La gastronomía tiene protocolos propios de higiene, previos a pandemia, en el uso y manipulación de enseres y vajillas, a lo que hoy sumamos los protocolos sanitarios acordes al momento que nos toca vivir”, manifiestan

“Dadas así las cosas, nuestra actividad está condenada a morir. Con restricciones horarias, la gente no se atreve a salir, no puede abrir sus puertas la gastronomía nocturna, con aforos al 30% de capacidad autorizada, hacen inviables la mantención de nuestros negocios, con el consecuente impacto social en las fuentes de trabajo”, indican y agregan “Es por eso que solicitamos se materialice por parte del Estado, provincial y municipal, la ayuda económica prevista en la Ley de emergencia provincial para palear la pérdida ocasionada”.

El cumplimiento de las restricciones sólo será posible si nuestros comercios reciben por parte del Estado la asistencia correspondiente. Sólo queremos trabajar, mantener nuestros negocios abiertos y apelar a la conciencia colectiva, sin caer en la falacia de las prohibiciones que todos sabemos dan satisfacción violar”, concluyen, apelando a una campaña de concientización y no a la prohibición. “Las reuniones clandestinas son una realidad”, remarcan.