Walter comenzó a pintar cuando tenía 19 años y por la viralización de sus trabajos surgió sin buscarlo, un miniemprendimiento que lo hace feliz.

Vía dialogó con el joven que vive en Punta Alta. “Me llamo Walter Roberto Bonino, tengo 33 años, nacido en Punta Alta. Actualmente estoy concurriendo a CINDI (Centro Integral del Discapacitado). Mi pasión por el arte comenzó cuando tenía 19 años gracias a la profesora Mimi Equer. Ella me ayudó en mis primeros pasos de la pintura”.

Continuó, “Debido a la pandemia no pude concurrir a la institución y a las clases particulares de pintura, por tal razón en mi casa me puse a pintar y armar cuadritos en acrílicos. Mi mamá “Pocha” y mi papá de corazón Juan me guían con las cosas, ayudándome a comprar los diferentes materiales que necesito a la hora de realizar una pintura”.

En su página de Facebook “Artesanías de Walter”, el joven comparte sus trabajos:

Agregó, “Mis inicios con el emprendimiento comenzó de casualidad, cuando para el día del padre realice una bandejita para regalar y la gente comenzó a consultar. Gracias a mi hermana Romi Bonino y mi cuñado Maxi Rapetti que compartieron una publicación en Facebook, empecé a vender a conocidos”.

“Para el día del amigo y como a la gente le gustaba lo que hacía, una de mis publicaciones se hizo viral y comencé a vender mucho más. Contento de mis avances, vendí en el Día del niño más de 50 cajas con golosinas”.

En la pintura encontré mi pasión. Para distender de dicha actividad en mis tiempos me dedico a jugar a las bochas en el club ex Villa Mora (Bochas Sporting) y me gusta mucho la música, toco el Wiro y el bombo”, finalizó.