Un hombre denunció que le robaron el asado de la parrilla en un momento de distracción.


En la ciudad de Colón, a 50 kilómetros de Pergamino, un hombre del barrio Belgrano denunció en la Comisaría que se encontraba haciendo un asado de costilla en la puerta de su casa, en una parrilla casera con rueditas, cuando decidió ingresar a su vivienda en busca de un fresco aperitivo servido hasta el tope en un vaso transparente; pero al regresar al sitio para controlar que el hueso se estuviera calentando lo suficiente como para no tener que “darlo vuelta”, se encontró con la sorpresa de que solo había quedado la leña humeante y dos o tres chorizos desparramados por el piso, y que ya eran víctimas de los perros del vecino.

Asado de costilla a punto

La angustia y desazón embargaron a esta familia que se tuvo que conformar con una picada ligera y unos cuantos vasos de fernet.

La policía se apersonó al domicilio del asador, e incluso dieron una vueltas por el barrio, pero no pudieron encontrar ni un solo rastro del “oro rojo”. 





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