En la actualidad, las mujeres se animan a cumplir sus proyectos, y sobre todo si hay un grupo de amigas, compañeras y clientas que están para acompañar. Sandra Díaz, es una de las mujeres emprendedoras de la ciudad, que desde hace un año y medio cuenta con su espacio físico para dedicarse a lo que más le gusta, y lo disfruta junto a las otras tantas mujeres que concurren a umagi_ nails.

Al principio las clientas le abrieron las puertas de su casa para que Sandra pueda empezar a trabajar, en este contexto la confianza es todo. “La experiencia de ir a los domicilios era más de amiga que de manicura. Eran encuentros en donde siempre me esperaban con un mate, organizamos el horario entre las dos. La manicura es la terapista, siempre se da una charla donde se puede hacer catarsis y siempre soy todo oídos”. Dice Sandra entre risas, mientras recuerda y hace memoria de los trabajos que hizo desde muy joven. A sus 15 años tuvo que dejar de estudiar la secundaria para trabajar y aportar en su hogar, donde vivía con su mamá, sus dos hermanos y su hermana.

Imagen de las redes sociales de Umagi_nails. Diferentes técnicas y dibujos aplicados por la manicura profesional Sandra Diaz.

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En medio de esta situación, llegó su primer hijo. Desde allí, sus futuros trabajos debieron ajustarse a donde ella y su bebé podían concurrir: “en ese entonces trabajé como radio operadora, ya que no me impedía estar con la panza. Después de eso, trabajé en una granja y lo llevaba al bebé, en ninguno de los tres embarazos dejé de trabajar”.

Los tiempos donde la mujer es vista solo como ama de casa están cambiando. Hoy en día son muchas las mujeres que buscan trabajar fuera de casa, estudiar, emprender. Claro que en el día a día muchas veces se hace difícil, sobre todo si hay responsabilidades en el cuidado de los niños. En este sentido, Sandra recuerda que “siempre había alguien que me salvaba: mi hermana, mi mamá o una prima cuidaban de mis hijos, y yo podía salir a trabajar. Por suerte siempre hubo colaboración, sino no hubiese podido sola”.

Los años de trabajar fuera de su casa tuvieron sus frutos, en el año 2011 se recibió de manicura profesional. Después realizó un curso de peluquería y depilación. “Siempre tenía mi trabajo fuera de casa, pero ya empezaba a tener mis clientas. Hacía tres años que trabajaba en una casa de familia, y me iba comprando las cosas de a poco. Después dejé de trabajar allí y decidí hacerme emprendedora independiente”. Hoy en día disfruta de sus logros y dice orgullosa que “me gusta mi profesión, todas las que elegí y me gusta el contacto con las personas”.

Los cuidados y los deseos de las mujeres sin restricciones

Creo que ahora todas las mujeres se ponen en primer lugar, antes éramos las últimas. Yo también hice eso de pensar primero en el marido, los hijos, la casa y después estaban los deseos de una. Pero ahora, creo que nos damos más nuestro lugar: ir al Gym, salir a caminar, concurrir a estos espacios estéticos. Estamos habilitando cada vez más nuestro espacio personal”.

Cuando Sandra recuerda sus inicios, piensa en todo el esfuerzo y las energías que la motivaron a estar en este presente, de ser una mujer emprendedora. “Me siento muy contenta porque yo me organizo con mis horarios, con el negocio, soy la que va a comprar el insumo, la que trabaja, me encantan todos los roles que me tocan. Estoy muy feliz”. En este camino de emprendimientos y nuevos descubrimientos, la manicura profesional resalta que siempre está entusiasmada en crecer “ahora estoy haciendo unos cursos y siempre trato de renovarme, de aprender nuevas técnicas para ofrecer un mejor servicio a mis clientas”.

Que las mujeres habiliten más sus momentos de cuidados y deseo personales es gracias a que pudieron romper los prejuicios y estereotipos impuestos por el sistema hegemónico establecido. Pensar que una mujer puede y debe disfrutar de sus deseos es muy importante. En este sentido, Sandra se siente segura al afirmar que las mujeres “recurren a lo estético, porque les gusta, se sienten cómodas, lo quieren y lo desean”. Además, agrega que en su experiencia “la mayor publicidad es el boca en boca, que una clienta se vaya contenta, es la mejor paga”.

Para todas aquellas mujeres que están organizando y planificando sus nuevos proyectos, Sandra las anima a no dejarse vencer por el miedo. “Siempre al emprender algo nuevo, una se va renovando y trata de organizarse, creo que las mujeres tenemos ese don. La clave es en hacernos tiempo para una misma y dejar de lado el miedo para crecer”.